lunes, 30 de abril de 2018

El mar en la literatura



El mar siempre ha fascinado a los seres humanos, alimentando mitos, historias y relatos. Por cierto, no es nuestro principal "escenario", prueba de ello es que los humanos llamamos Tierra a un planeta compuesto en tres cuartas partes de agua. Sin embargo claramente forma parte de nuestras realidades y fantasías.En este reportaje, que publicamos al iniciarse en nuestro país, Chile, el mes del mar, recordamos algunos clásicos de la literatura en que el océano no es solo escenario, sino también protagonista.


Por Jorge Díaz Arroyo


VEINTE MIL LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO
Julio Verne

Distintas embarcaciones, de diferentes banderas, han avistado a un monstruo marino indefinible por diversos océanos del globo. Algunos buques se le han enfrentado sufriendo la peor suerte. Otros, tras algunas escaramuzas, han logrado huir. Las autoridades están preocupadas, y por eso encargan al científico francés Pierre Aronnax, biólogo que se ha manifestado interesado en la criatura y ha publicado algunos artículos al respecto, que acompañe la misión del buque Abraham Lincoln, de la Marina norteamericana, que se propone aniquilar al animal, o al menos identificarlo.

Aronnax accede, y la nave inicia su travesía. Tras largos meses sin novedades, sucede el esperado encuentro… y el resultado no puede ser otro: el Abraham Lincoln naufraga. Aronnax, su fiel criado Conseil y el arponero canadiense Ned Land sobreviven, siendo rescatados nada menos que por la tripulación del Nautilus, un moderno y sofisticado submarino al mando del capitán Nemo.

Nemo está furioso con el mundo y ha decidido vivir en el mar, valiéndose de innovadora tecnología y gran despliegue de recursos. Como el Nautilus, su nave, es un secreto, los sobrevivientes están obligados a vivir hasta el fin de sus días en el submarino, lo que naturalmente les provoca ansiedad y angustia. Sin embargo Nemo, que tiene un carácter muy voluble, no los trata como prisioneros, sino como invitados y los hace parte de sus aventuras, que no son pocas, y suceden tanto en la superficie como en el fondo marino.

Publicada en 1870, esta obra, como otras de Verne, combina ciencia ficción y electrizantes aventuras, teniendo al mundo marino, a veces con algunas licencias fantásticas, como escenario. Siendo un sello del autor, en la historia se anticipan algunos adelantos que luego la evolución tecnológica hará realidad. No está ausente, tampoco, la reflexión más profunda sobre el escapismo utópico, la ira, el medioambiente y la libertad.

Veinte mil leguas… es un clásico que envejece muy bien, como buena parte de la producción de este autor visionario.


EL VIEJO Y EL MAR
Ernest Hemingway

Con una trama que se desarrolla en una costeña localidad de la Cuba pre revolucionaria, esta novela de Ernest Hemingway, aunque no esté escrita en primera persona, nos presenta el diálogo interior de un viejo pescador que ha tenido días mejores.

De hecho, el empobrecido protagonista arrastra una mala racha de ochenta días con una pesca nula o mediocre. El viejo es orgulloso, con ese orgullo noble y digno que se hace acreedor de respeto, y aunque toda la comunidad conoce la mala fortuna que lo ha rodeado en el último tiempo, le acepta su discreción. El protagonista pareciera tener un solo amigo, apenas un niño que antes fue su discípulo en el oficio, pero cuyos padres no le permiten ya salir a pescar con el anciano, por miedo a que se le contagie la mala suerte. El muchacho le visita, le conversa, le lleva algo de comida y el diario de ayer, le carga algunos enseres, pero al salir al mar sus destinos se separan y el viejo se queda solo, tratando de romper la mala suerte a bordo de su barca, tras una “pesca milagrosa”.

Mientras espera la reacción del anzuelo el viejo recuerda días mejores, especula sobre los resultados del béisbol y extraña con estima al muchacho, imaginando los diálogos que entablarían si aún le acompañara a pescar.

Esa es la rutina hasta que un formidable pez pica, y la habilidad del hombre de mar, junto a la oportunidad de salvar su economía y dignidad, se enfrentan a la sabiduría del animal, que también sabe de nobleza y lucha.

Relato íntimo, a veces tenso, a veces sereno, que aunque contextualizado en un oficio, permite múltiples lecturas.


CABO DE HORNOS
Francisco Coloane

Francisco Coloane, autor chileno nacido en Chiloé, es uno de los referentes indiscutidos de la literatura de tópicos marinos en habla hispana.

Uno de sus primeros libros es Cabo de Hornos (1941) selección de cuentos que ocurren en la patagonia chilena, extremo austral del continente americano y del mundo. Los protagonistas son hombres de mar, pero también lo que Mateo Martinic, el célebre historiador magallánico, ha llamado “marineros de a caballo”, es decir, aquellos personajes que en esa inhóspita latitud, tierra adentro, en la fría pampa, comparten con los marinos la resistencia, el arrojo, la tozudez y soledad propia de los hombres de mar.

El paisaje social que nos presenta Coloane no es idílico. El infortunio y la sordidez son habituales en los relatos, en un contexto en que el clima y el aislamiento no contribuyen a la calidez de los protagonistas. La fatalidad puede llegar desde distintos vértices: la ambición embrutecida del cuento “Cabo de Hornos”; el terror espectral provocado por fenómenos climáticos en “El témpano Kanasaka”; o el implacable e infausto destino trenzado a esas supersticiones marinas tan arraigadas, de “La venganza del mar”.

Los cuentos de Coloane nos reafirman que los seres humanos en el mar somos tan solo unos invitados.

sábado, 28 de abril de 2018

El teorema Katherine


John Green
Nube de Tinta

El último libro del norteamericano John Green, superventas de la literatura juvenil a nivel mundial, vuelve a tener de protagonistas a adolescentes que se desenvuelven en entornos cotidianos y realistas, enfrentando problemas propios de la edad (con tramas carentes de magos, dragones o vampiros y elementos propios de la vertiente fantástica que apela al mismo público).

En esta ocasión el protagonista es Colin Singleton, un ex niño prodigio sin muchos amigos que acaba de terminar la secundaria y que está angustiado pues, a su edad, aún no se convierte en el genio que todos esperaban que fuera (ocurre que la mayoría de los niños prodigio no llegan a convertirse en genios y que, en cambio, los genios suelen ser personas normales –aunque hábiles y perseverantes– a quienes les llega su momento "Eureka" en algún ámbito de la ciencia o la técnica).

Pero esta no es la única preocupación de Colin. Lo acaba de abandonar su última pareja: Katherine XIX. ¿XIX? Sí, K - 19. Colin la llama así pues todas las niñas con las que ha tenido un romance se han llamado Katherine, y esta ha sido la decimonovena. El problema es que en cada ocasión él ha sido el dejado.

Y es aquí donde sus dos problemas se unen. Colin, quien tiene una especial habilidad para las matemáticas, pretende descubrir un teorema que le permita no solo explicar por qué lo han dejado todas sus parejas, sino además, que prediga cuando lo abandonarán la siguientes (como para estar preparado anímicamente). Ese podría ser su hallazgo, su momento Eureka, lo que lo convierta en genio y no lo condene a ser otro mediocre niño prodigio que ha pasado sin pena ni gloria.

Para ello, y en compañía de su fiel amigo Hassan (otro perdedor, aunque bromista a tiempo completo, que siempre pareciera estar de buen humor), deciden salir de viaje y llegan a un pequeño pueblo (del Estados Unidos profundo…), dónde conocerán a Lindsay Lee Wells, una chica poco más joven que ellos, y a una comunidad que les servirá de oasis social para abordar sus tribulaciones.

Papelucho detective



Marcela Paz
Editorial Sudamericana

Este es uno de los títulos más populares de la serie creada por Marcela Paz en 1947 y que, como prueba indiscutible de su calidad, se mantiene vigente hasta hoy. En rigor, Papelucho detective es el tercer título de la saga, publicado 10 años después que el primer tomo, en 1957.

La fértil imaginación del niño protagonista, a la que recurre para evitar el aburrimiento dada su condición de único niño en la familia (el resto lo compone un papá oficinista; una mamá atribulada en sus quehaceres -que aquí espera a la que será el concho de la familia, la futura “hermana Ji”-; Javier, el hermano preadolescente, y la empleada Domitila), es una suerte de bálsamo que suaviza los hechos a veces dramáticos que se narran.

Papelucho, que es de clase media, hace un amigo, el Chirigüe, que vive en una población “callampa” de la capital. En una salida a los barrios de aquel, es testigo de un crimen, de la vulnerabilidad de un lactante, de la cruda precariedad de la miseria, del alcoholismo y la delincuencia, y llega, incluso, a ser amedrentado, secuestrado y luego detenido en un recinto policial.

Luego será testigo de otro tipo de delitos, como el robo en su casa, y jugará a ser detective (sin mucho éxito), todo mientras su familia prepara su traslado desde Santiago, por motivos de trabajo del padre, a Concón.

La fabulosa intuición de Marcela Paz para interpretar la sicología de un niño, más su aguda observación de la familia y la sociedad, sigue siendo la magia que da vida a este clásico de la literatura infantil. El trasfondo de la historia también puede ser una buena herramienta para abordar con los más chicos temáticas sociales.

Animales en la literatura




Las primeras expresiones artísticas de que se tiene registro –en la prehistoria– corresponden a escenas de caza pintadas en cavernas. Muestra de que los animales siempre han estado en el paisaje cultural de los seres humanos. Sea como campañeros, recurso, amenaza, o como objeto mítico - religioso, nuestros “hermanos menores”, como les llamaba San Francisco, han inspirado narraciones imperecederas, que nos han asombrado, conmovido y sensibilizado respecto a cómo suponemos que los animales aprecian el mundo y a nosotros mismos. En las siguientes páginas compartimos títulos ya clásicos que abordan la presencia de algunas especies en la literatura.


Por Jorge Díaz Arroyo


PLATERO Y YO
Juan Ramón Jiménez

Este clásico del poeta español Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura 1956, se inscribe en el subgénero de la prosa poética. Es decir, un texto que sin emplear la métrica y la rima, busca lo mismo que un poema: transmitir impresiones, sentimientos y emociones, empleando los (otros) códigos propios del género lírico.

Se trata de la relación de un joven poeta con su mascota, que es un burrito pequeño, en la entonces semirural Moguer, en Huelva, Andalucía, España.

Como se explicó, el texto no cuenta una historia propiamente tal (no es el propósito de la prosa poética, que es diferente a la novela), sino comparte distintas situaciones y “postales”, que el hablante narra al lector… y a Platero, suerte de “oyente cercano”, cómplice y confidente del autor. En muchas ocasiones, Platero también será el protagonista de algunas situaciones. El burrito es “los ojos” del muchacho, su amigo, su compañero. El mismo hablante lírico así lo explica en un pasaje del texto:

“Yo trato a Platero cual si fuese un niño. Si el camino se torna fragoso y le peso un poco, me bajo para alivianarlo. Lo beso, lo engaño, lo hago rabiar. El comprende bien lo que quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual a mí, que ha llegado a creer que sueña con mis propios sueños”.

A través de sus “diálogos” con Platero, el hablante manifiesta sus impresiones sobre la naturaleza, que le sobrecoge con sus maravillas, sus cambios de estación, su sencillez y rebeldía. Lo propio hace con las costumbres, tradiciones, prácticas y cotidianidad del pueblo, constituyendo retratos costumbristas y deteniéndose a veces en algunos personajes. Pero también otros animales salen a colación: el autor –por medio del hablante– a veces manifiesta su rechazo a prácticas de maltrato animal, como las peleas de gallos, corridas de toros, etc). También aparece un Burro adulto que pareciera ser la encarnación del diablo (una nota sobre el folclore local, que también tiene alguna expresión similar en el campo chileno).

La obra tampoco elude la muerte, que también es una realidad en los animales.La entrañable ternura que trasmite el libro es un buen aliciente para la sensibilizar sobre el respeto, cuidado y protección para con los animales, sean mascotas o no. 
                                    

LA LLAMADA DE LA SELVA
Jack London

Esta es la primera novela del norteamericano Jack London, publicada en 1903, y antecesora de Colmillo Blanco, también célebre, y de la que se han hecho algunas adaptaciones para el cine y la televisión.

Su protagonista es Buck, un perro mestizo de San Bernardo con mastín, que vive una vida apacible en la finca del Juez Miller, donde es el más considerado de los animales que allí viven, por parte de pares y humanos. Buck es orgullo y sabe su condición de mascota favorita. Nada en la piscina, acompaña los paseos de los hijos del juez, se ejercita y no advierte amenaza en esa idílica situación.

Hasta que es robado por el jardinero de los Miller, quien además de su pobreza está atrapado en el juego y la bebida. Es la fiebre del oro en Alaska, y para hacer algo de dinero el hombre saca engañado al animal para venderlo a un contrabandista, quien lleva perros al ártico para que tiren los trineos de los miles que van a cambiar su suerte tras el preciado metal amarillo en aquellos helados parajes.

No solo vivirá un largo y penoso viaje, sino apenas llegar sufrirá el castigo (adiestramiento) de un revendedor, quien le inculcará mediante el garrote la obediencia al humano. Luego, cual lazarillo de Tormes, tendrá distintas experiencias con diferentes amos, siempre trabajando como fuerza de tiro en los trineos, oficio que aprende rápido. Allí compartirá con distintos tipos de perros. Como en cualquier agrupación humana, en la canina también habrá de todo: simpáticos, remolones, traicioneros, apáticos, trabajadores. Buck también tendrá que lidiar con ello.

Pero de lo que en definitiva se trata la obra, como bien señala el título, es sobre el llamado de la selva (o “el llamado de lo salvaje”, como rezan algunas traducciones). En estos avatares Buck advierte un cambio aún más profundo, interior. Es el espíritu salvaje, atávico, que vive en él; incluso tiene sueños de un pasado que, aunque no habita en su memoria, lo hace en sus instintos, dormidos hasta entonces por una vida doméstica y plácida en la casa de los Miller. Buck encuentra su naturaleza más ancestral.

El libro, cuyo autor vivió en los escenarios retratados y experimentó las actividades que se narran, no elude momentos de crudeza –sea humana o animal–; pero aun así, en clave distinta a Platero y yo, sensibiliza sobre la sicología animal, a los mecanismos por la que estos seres aprenden, asimilan y generan vínculos. Podemos transpolar esto a la fauna que nos rodea en nuestra cotidianidad, aunque ella no viva en los fríos y hostiles hielos del ártico.


MOBY DICK
Herman Melville

Publicado originalmente en 1851, este referente de la novela clásica de aventuras es hoy apreciado como una suerte de alegoría, con significados más profundos que los que emergen evidentes de una lectura superficial.

La historia es narrada por Ismael, marino mercante que se embarca, en esta ocasión, en el Pequod, un ballenero que zarpará desde la costa atlántica de los Estados Unidos, en teoría para cazar ballenas. Pero su comandante, el lacónico y autoritario capitán Acab busca una meta personal: dar muerte a Moby Dick, un monumental cachalote blanco que, en un intento de caza anterior, le arrebató la pierna, lo que le provocó el uso de una pieza ortopédica (irónicamente, de hueso de cachalote).

El objetivo del capitán rápidamente se evidencia como una obsesión fuera de toda lógica y prudencia, y parte de la tripulación intenta hacérselo saber. Sin embargo, se encontrarán con la testarudez de un hombre preso de la sed de venganza para con un ser que no alcanza a comprender. Para el marino lo de Moby Dick no fue un accidente propio de la naturaleza de su trabajo, sino algo personal. De hecho, el monstruoso tamaño del cetáceo, además de su color blanco, y lo imbatible que ha resultado en los numerosos intentos de caza por parte de distintas embarcaciones, le han granjeado una fama casi mítica, de bestia imposible, a la que es mejor guardarle distancia. Acab no lo entiende así.

De esta manera, el Pequod recorre los distintos mares y océanos del mundo tras el “monstruo”, requiriendo pistas a los buques balleneros con que se encuentra, para seguirle la huella.

Hoy en día la prohibición de la caza de ballenas representa una de las causas más emblemáticas de grupos animalistas, ante la casi extinción de varias especies. En 1851, por otros motivos y en un contexto diferente, Herman Melville ya advertía en esta fábula que luchar contra la naturaleza irreflexivamente solo podía arrastrarnos a la fatalidad. Es una de las tantas lecturas que permite Moby Dick.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Heredia detective


Ramón Díaz Eterovic
Lom

Un grupo de guionistas e ilustradores chilenos llevan al cómic las aventuras del detective Heredia, creación del escritor nacional Ramón Díaz Eterovic, personaje que al momento de realizarse este trabajo ya había protagonizado 18 novelas.

Según confiesa el propio Díaz Eterovic en la presentación del libro, desde su génesis (1985) el personaje se le vino a la mente como un perfecto personaje de historieta, por lo que esta adaptación viene a ser para él una suerte de sueño cumplido. Y no solo eso. Creador y personaje comparten, entre cada breve cuento, viñetas, en un diálogo en que demuestran su complicidad y lealtad, así como sus semejanzas: sujetos de bajo perfil, algo offsiders, que, pese a la estampa de escépticos y cínicos, son en el fondo románticos de buen corazón, malamente disfrazados.

Acompañado por su gato (parlante) Simenon y frecuentando el City Bar Resturant, Heredia recorre un Santiago reconocible, gris y algo decadente, pero propio y de alguna manera querido, mientras resuelve los enigmas que le llegan a su oficina de Investigador Privado.

Se siguen los códigos del género negro y policial, especialmente respecto a los ambientes y personajes. Guionistas e ilustradores logran una gran coherencia en los distintos cuentos, pese a la diversidad de plumas y pinceles que intervienen en la obra. Todo en un logrado blanco y negro, con carácter.

Hay que advertir, de todas formas, que, al igual que en las novelas, estas aventuras ilustradas de Heredia ponen el acento en mostrar el trasfondo social de una ciudad –y el país, si se quiere–, con sus vicios, pecados, dobles discurso y virtudes, más que en la precisión de una trama policial de relojero, en que autor y lector juegan a ocultar uno, adivinar otro, la identidad del culpable, con un desenlace genial y sorprendente. Acá lo que importa es el paisaje más que la intriga policiaca per se.

Como ya se ha vuelto costumbre en la narrativa gráfica nacional, al final se nos regala una galería de ilustraciones a cargo de un grupo de artistas invitados, que expresan como se imaginan, en su personal estilo, al (anti)héroe creado por Díaz Eterovic.

"La Última Niebla" & "La Amortajada"


María Luisa Bombal
Planeta

María Luisa Bombal es una de las escritoras más significativas y originales de la literatura chilena. Con un estilo personalísimo, otorgó a sus creaciones un halo onírico, introspectivo, casi surrealista, donde la voz de la mujer suena fuerte, apasionada, erótica… y conflictuada.

En este volumen se reúnen dos de sus obras más célebres: “La última niebla” (1934) y “La amortajada” (1938); ambas con elementos biográficos llevados a la ficción narrativa. Se trata de novelas breves que en su minuto provocaron la aclamación de la crítica especializada (en Chile y habla hispana) y, al mismo tiempo, el escándalo en la alta sociedad, por lo innovador del estilo y su contenido cuestionador de las convenciones de la época.

En ambos casos la autora aborda la opresión de una mujer en los rígidos cánones de clase y género, que impiden la realización de sus pulsiones más profundas: el amor y la libertad.

miércoles, 7 de febrero de 2018

A propósito de “The Post”, lo último de Spielberg: tres películas sobre periodismo


Por Jorge Díaz Arroyo

La última película de Steven Spielberg, The Post: los oscuros secretos del pentágono, ha vuelto a poner en la gran pantalla un thriller dramático centrado en el ejercicio periodístico. El séptimo arte ya cuenta con piezas magistrales al respecto, como El ciudadano Kane (1941, Orson Welles, para muchos la mejor película de la historia) o Todos los hombres del presidente (1976, Alan J. Pakula). Sin embargo, en la siguiente selección, abordamos filmes más recientes, que nos permiten acercarnos a diferentes aristas del hacer periodístico, con notable vigencia. Son películas que no solo se pueden disfrutar como espectador, sino también como ciudadano crítico, informado y comprometido con el presente.


“The Post: los oscuros secretos del pentágono”: libertad de prensa y rol fiscalizador


(2017, Steven Spielberg). Basada en hechos reales, esta película aborda la misión de la prensa en cuanto a ente fiscalizador del poder, al servicio de los ciudadanos (no al revés), y sobre la defensa de la libertad de prensa para cumplir en buena forma con lo anterior. El contexto es la decisión que a inicio de lo años 70 debió tomar la dueña (Katharine Graham, interpretada por Meryl Streep) y el editor general (Benjamin Bradlee, interpretado por Tom Hanks) del Washington Post (entonces un diario local) de publicar una serie de documentos clasificados que prueban que el gobierno de los Estados Unidos engañó al Senado y al pueblo estadounidense respecto a la Guerra de Vietnam, prolongando innecesariamente un conflicto que sabían que perderían. Presionados por la administración Nixon, amenazados por acciones judiciales y en un complejo momento económico, los líderes del medio tendrán que tomar una compleja decisión.

El tema ya había sido abordado en una película para la televisión (Los archivos del pentágono, 2003, Rod Holcomb), pero desde el punto de vista de la fuente que filtra los documentos, y no desde los medios que los publican.

El filme, realizado en tiempo récord, es sin duda un paralelismo que funciona como llamado de atención sobre lo que ocurre hoy en Estados Unidos respecto al presidente Donald Trump y su relación con los medios de prensa. La pertinencia con la agenda contemporánea también salta a la vista con el empoderamiento de la propietaria del medio, en un ambiente predominantemente masculino y machista.




“Spotlight”: la relevancia del periodismo de investigación


(2015, Thomas McCarthy). No basta con la declaración de independencia ni las buenas intenciones. Para que un periódico sea relevante debe contar con capacidad y recursos para investigar los temas en forma efectiva, el respaldo de los directivos y la valentía e integridad de sus reporteros y editores. Todo esto se dio en el Boston Globe cuando su equipo de investigación periodística, llamado “spotlight” (algo así como “poner en foco” o “echar luz”), se propuso indagar y, luego, dar a conocer las prácticas sistemáticas de encubrimiento a los abusos sexuales a menores, cometidos por miembros del clero local, por parte de la Iglesia Católica de Massachussets. Esto, a inicios del siglo XXI, previo a la masificación de internet, con un Estados Unidos choqueado por los atentados del 11 de septiembre y una Iglesia Católica aun poderosa. El escándalo desencadenó una oleada de denuncias de prácticas similares a nivel mundial, hoy ampliamente conocidas. El filme que relata estos sucesos, por su parte, recibió el Oscar a Mejor Película 2015, entre otros galardones.




“Contagio”: los peligros de la posverdad


(2011, Steven Soderbergh). Si bien este filme no se centra en el periodismo, sino en cómo surge y se expande una pandemia, con catastróficos resultados, es interesante que los realizadores, en la arista prensa, hayan preferido darle protagonismo a un reportero aficionado e independiente que informa mediante un blog, y no a las grandes cadenas tipo CNN, como nos tiene habituado el cine de catástrofes de vocación más comercial.

Alan Krumwiede (interpretado por Jude Law) comienza a hacer una cobertura alternativa a los medios tradicionales, desde un blog autogestionado, comenzando a ganar seguidores en base a primicias y “certezas” de las que la gente está ansiosa y que los estamentos oficiales no proporcionan. Motivado por el ego, el resentimiento ante los grandes medios (que lo han marginado), y la ambición económica, Krumwiede comienza a superar la mera especulación, alcanzando pronto derechamente la mentira para aprovechar el momento. La (des)información que proporciona genera mayor caos, cuando las personas buscan un sencillo medicamento que el asegura funciona como antídoto al virus: la forsythia.

La película, de esta manera, cubre la reacción de la sociedad global ante la emergencia (incluido los estamentos de gobierno, así como los organismos internacionales de salud), sin dejar afuera la hoy preocupante variable de desinformación mediante noticias falsas, motejadas con el concepto ambiguo de posverdad.

Recuerde esta película cuando vuelva a oír acerca de pronósticos de terremotos en nuestros país.


martes, 6 de febrero de 2018

Literatura erótica: pasión de leer




Este 8 de febrero se estrena en las salas de cine el film “Cincuenta sombras de liberadas”, última entrega de la saga basada en la trilogía de literatura erótica de E. L. James, que se transformó en superventas mundial. Excusa perfecta para revisar algunas piezas de este género, tan antiguo como la literatura misma, que reúne clásicos como “El Amante de Lady Chatterley”, “Lolita”, “El amante”, “La pasión turca”, entre otros. Sin embargo, serán textos de más o menos reciente éxito y diverso estilo, los que veremos en esta nota.


Por Jorge Díaz Arroyo


CINCUENTA SOMBRAS DE GREY
E. L. James
Grijalbo


Una fama algo injusta precede a esta obra de E. L. James. Como suele ocurrir con un libro superventas (más aún si la autora es una desconocida), se sospecha de la calidad literaria de la pieza. Si la temática es erótica y el grueso de las lectoras son mujeres, entonces la desconfianza se dispara. Y es probable que esta no sea una obra maestra, pero tampoco se trata de un texto sin ningún mérito. No se explica de otro modo su éxito mundial, ni que a propósito de él se halla levantado toda una moda por escribir, publicar y leer sagas de similar temática (con distinta suerte. Por ejemplo, la trilogía de Raine Miller, El affaire Blackstone es un completo bodrio, aunque gozó de buenas ventas).

Lo cierto es que la historia de Anastasia, una desaliñada e inexperta estudiante de último año de literatura, y el millonario y enigmático Cristian Grey, cautivó a millones de lectoras y lectores alrededor del globo. En el primero de los tres volúmenes de la serie (le siguen Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas), Anastasia conoce a Cristian cuando reemplaza a su amiga agripada, en la entrevista que ésta debe hacerle para la revista de la facultad. La torpeza de Anastasia cautiva a Grey y éste provoca en ella una intensa atracción. Se seguirán viendo hasta que la pasión se desate. Entonces el millonario deberá develarle a la protagonista sus gustos y condiciones: contrato de confidencialidad y una relación puramente carnal y bajo códigos sadomasoquistas.

La muchacha, que es virgen, se ve tan atraída como atribulada por la inesperada oferta. Comienza una negociación en que ambos irán transando sus condiciones iniciales. Mientras tanto, algo más que la simple atracción comienza a fluir, los sentimientos se enredan y los secretos del Sr. Grey comienzan a develarse.

Aunque el inicio es algo forzado, con arquetipos manidos -como la absoluta inocencia e inexperiencia de Anastasia y el poderoso atractivo de Grey- con el avance de las páginas los personajes van ganando espesor, la trama interés y los conflictos le pelean espacio a las secuencias de sexo. Porque este es un punto relevante en la novela. Las secuencias de sexo, según cierta crítica, en esta obra poseen una descripción demasiado detallada o carente de recurso literario. Lo cierto es que, mucho de ese recurso, visto en obras clásicas del género erótico, nació originalmente como eufemismo ante las censuras de épocas remotas.

En síntesis, Cincuenta sombras… es una novela de amor, de amor erótico, si se quiere; o, mejor dicho, una novela de amor donde el sexo no se omite.


JOVEN Y ALOCADA
Camila Gutiérrez
Plaza y Janés


No nos encontramos, en esta ocasión, ante una novela, sino un relato autobiográfico, escrito por la periodista Camila Gutiérrez, quien narra el trayecto en que descubre, explora y asume su bisexualidad, y su identidad, mientras es parte de una familia conservadora, de clase alta (algo venida a menos) y evangélica.

Si la historia le parece familiar, es porque la autora primero abordó esta situación en un fotolog titulado “Joven y alocada”, el que llamó la atención de la directora Marialy Rivas, quien lo llevó al cine, con el mismo título y guion de la propia Gutiérrez.

Pero no se confunda. Cada producto es distinto. El fotolog es el relato en “tiempo real”, y ya no existe. La película expresa los conflictos y el tono del fotolog: sexi, provocador, conflictuado, lleno de tensiones y culpa por la presión familiar y religiosa, pero siempre lúdico y buscando conciliar la identidad interna con la externa (aunque sea un esfuerzo condenado al fracaso); pero posee varias licencias creativas y personajes que no existen en la realidad (el canal de televisión evangélico y sus personajes, la tía enferma y bondadosa, entre otros). El libro, en cambio, es el recuento más o menos desde el presente, de todo este periplo, sin aditivos ni exageraciones, según cuenta la autora.

Leerlo denota un tono algo más doloroso que el que trasmite la película. No obstante, Camila mantiene la prosa chispeante y llena de neologismos y giros propios de una “evangelais” creativa. Acá se aprecian todos los dolores de crecer y asumirse en un contexto familiar y social no dispuesto a aceptarla tal cual es. La rigidez, arbitrariedades y manipulación que observa en la iglesia que lidera su tío no se critica desde la asepsia de una intelectual, sino desde la experiencia de quien ha padecido esas prácticas. Lo mismo vivió su hermana mayor, en quien Camila encuentra una confidente y apoyo.

Con todo, el humor está presente a lo largo del relato, así como la pulsión por explorar la sexualidad con curiosidad y relativa avidez. Un dato. La película fue recomendada por la Fundación Futuro, de la familia Piñera, como uno de los títulos del cine chileno deseables de ver y discutir en liceos nacionales. ¿Y si se hiciera lo mismo con el libro?


COLECCIÓN MILO MANARA
(Varios títulos)
Milo Manara
Editorial Norma

Milo Manara es un historietista, célebre por su uso de la “línea clara”, aquella técnica del cómic que se caracteriza por el empleo de trazos limpios, sin achurados en los dibujos. Pero es aún más famoso por ser uno de los exponentes más destacados del cómic erótico a nivel mundial.

Manara, que ha trabajado junto al chileno Alejandro Jodorowsky en la novela gráfica Los Borgia, suele ser guionista y dibujante de sus obras, en las que ha demostrado un estilo propio, aclamado por la crítica y acogido por los lectores.

Editorial Norma lanzó hace algunos años una serie de sus más célebres creaciones, titulada Colección Manara, en que, con interior blanco y negro e impresión en papel couché, allegó a los lectores a un precio razonable verdaderas joyas del género.

El registro de Manara es amplio. Entre los títulos de la colección podemos encontrar relatos sórdidos, como Cita fatal, en que la esposa de un ambicioso político que busca escalar en su carrera debe someterse a abusos para pagar las “deudas” de su pareja. Está también el tono lúdico y de comedia, con historias como El perfume del invisible 2, en que una hermosa joven intenta un golpe de suerte utilizando un curioso ungüento, que le da invisibilidad. Eso sí, para usarlo debe estar desnuda, pues el producto no funciona sobre la ropa. Pero hay más. En un tono más intelectual –o metafísico, si se quiere– se encuentra Las aventuras de Giuseppe Bergman, suerte de “héroe” recurrente del italiano, que se interna por mundos oníricos, siempre en compañía de una hermosa mujer, experimentando sugerentes vivencias.

lunes, 5 de febrero de 2018

Lena Katina en Bal Le Duc: “De Rusia con amor”



La rusa, ex miembro del dúo t.A.T.u., tomó un vuelo de 24 horas para actuar en el club Bal Le Duc, de Santiago, el pasado 26 de enero; allí cantó en tres idiomas y se dedicó por cuatro horas a fotografiarse y firmar autógrafos con sus fans chilenos. Por si fuera poco, recibió un reconocimiento del Movilh por su apoyo a la comunidad LGBT.


Texto y fotos de Jorge Díaz Arroyo


Cuando en 2002 el dúo ruso t.A.T.u. irrumpió en la escena musical mundial, de la mano de éxitos como All the Things She Said o Not Gonna Get Us, no sólo se trató de un exitoso nuevo grupo adolescente. Fue también la visibilización masiva y global de minorías sexuales que querían dejar de ocultarse en el underground para reclamar sus derechos y lugar en la sociedad, sin complejos, sin vergüenzas.

Y aunque el año 2004 se supo que la imagen de pareja lésbica de las integrantes del dúo, Julia Volkova y Lena Katina, sólo era un concepto creado por los productores de la banda y amarrado por contrato, esta revelación no significó que los fans dejaran de verlas como un ícono de la causa LGBT. Más aún cuando las cantantes aseguraron continuar comprometidas en apoyar al movimiento.

Este lazo, que combina música y activismo, también se mantuvo en los fans de Chile, y aunque en 2006 se frustró un intento por traer a las rusas a la Estación Mapocho y luego el dúo se disolvió, la ilusión por ver en vivo a alguna de las ex t.A.T.u. (ahora en sus respectivas carreras solistas) se mantuvo ‒casi como una utopía‒ en los seguidores nacionales.

Hasta que el sueño se concretó.

Fue la pelirroja Lena Katina la que arribó al país ‒tras un vuelo de 24 horas desde Rusia‒ para presentarse el pasado 26 de enero en la discoteque Bal Le Duc de la capital, en un show íntimo que convocó a más de 300 seguidores.

La cantante moscovita ‒también sicóloga‒ ya había cultivado lazos con el país, al manifestar en 2012, mediante un video, su solidaridad por el asesinato homofóbico al joven chileno Daniel Zamudio, mismo formato que usara para expresar su apoyo al Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh) en 2013. Estos gestos le valieron que el mismo Movilh le hiciera un reconocimiento, al llegar al país, durante un encuentro sostenido con la cantante en la víspera de su show en Santiago.

La devoción de Katina por su público de habla hispana se grafica, además, en que en 2016 editó un disco en español, “Esta soy yo”, versión en el idioma de Cervantes de su primera placa solista, “This is Who I Am” (2014), trabajos que vino a presentar a nuestro país, marcados por un tono de resiliencia tras una etapa difícil.

El show propiamente tal estuvo marcado por la efusividad del público que coreó los clásicos de t.A.T.u. así como los éxitos solistas de la rusa. Sonaron canciones en inglés, español y ruso durante una hora de actuación, con una afinada, cálida y animada solista. Aunque la música usada estuvo grabada en pistas, el recurso (forzoso por las distancias y el formato de la presentación) no restó calidez a la actuación, pero sí algo de potencia. Al show le siguió una maratónica sesión de autógrafos, fotografías y saludos entre los fans y la cantante, que se extendió por más de cuatro horas, incluso luego del cierre del local, a eso de las 5:00 de la madrugada del sábado 27 (Lena estuvo hasta las 07:00 A.M. con los últimos fans que esperaron su turno).

La lealtad, abnegación y fidelidad de los fans chilenos, encontraron ‒como pocas veces se puede apreciar‒, una reciprocidad genuina en Lena Katina. Una espera que valió la pena y una visita que promete repetirse, esta vez en el marco de una gira latinoamericana para promover el nuevo disco que la ex t.A.T.u. prepara, y que debiera liberar su primer single promocional hacia marzo de este año.

La fanaticada local ya sabe que puede esperar de Lena: música, compromiso y carisma, venido de Rusia, con amor.


domingo, 28 de enero de 2018

Libros de cine: Lecturas con control remoto



La presente selección de libros no trata, como ya vimos en un posteo anterior, de novelas adaptadas al cine, sino derechamente de libros sobre cine; es decir, textos que, desde distintos ángulos, estudian este medio de expresión que lleva más de un siglo fascinándonos.


Por Jorge Díaz Arroyo


NO LEÍ EL LIBRO PERO VI LA PELÍCULA
Mario Valdovinos
Uqbar

Con esta expresión que todos hemos dicho u oído, el escritor, docente y crítico literario, Mario Valdovinos, titula el presente trabajo, publicado por Uqbar en 2010. Se trata de un relato ameno en que el autor va reflexionando sobre la experiencia de ver cine, abordando parte de sus orígenes para, luego, llegar lo que ya adelanta el título: leer películas. Y es que en la medida que Valdovinos avanza, se va haciendo evidente como, poco a poco, la literatura ha ido influyendo en el arte de contar historias con imágenes en movimiento.

No se trata, especialmente al principio, de que algunas películas sean adaptaciones de novelas. El influjo es más sutil. Ciertos géneros literarios traspasarían algunos de sus códigos al estilo narrativo de los (nacientes) géneros cinematográficos. Identifica, por ejemplo, como en la filmografía de Chaplin está presente el folletín melodramático. Al respecto el autor señala que “[a Charles Chaplin] le encantaba la narración lacrimosa, de acceso universal, la que descansa sobre la base del sufrimiento, las emociones, la pérdida, la redención por amor y, en definitiva, la soledad y el abandono al no ser correspondido”.

Aunque la influencia de la literatura en el cine comenzó más bien por la estructura narrativa (planteamiento, conflicto, clímax, desenlace, catarsis) y el trasvasije de ciertos géneros del papel a la pantalla, luego las adaptaciones de ciertas novelas fueron algo inevitable: las historias leídas y re imaginadas por el lector al fin podían verse y los personajes obtener un rostro concreto. El libro revisa casos como Ladrón de bicicletas, Muerte en Venecia, La naranja mecánica, El último tango en parís y El túnel, entre varios otros. También aparecen adaptaciones de obras literarias chilenas como La muerte y la doncella, El cartero de Neruda y La luna en el espejo. El concepto de “fuente literaria” es amplio para Valdovinos, lo que le lleva a abordar incluso la película en dos partes Ché, protagonizada por Benicio del Toro e inspirada en los diversos diarios escritos por el guerrillero.

El autor deja claro que no todas las adaptaciones de la literatura al cine son logradas, y así se aprecia en algunos ejemplos que elige. Por nuestra parte advertimos a los lectores que Valdovinos, en el análisis de cada caso, a menudo se refiere a diversos pasajes de los filmes, lo que, para quien no han visto alguna obra y quiere hacerlo, puede ser fatal. ¡Alerta de spoiler!


CHILE EN EL CINE
LA IMAGEN DEL PAÍS
EN LAS PELÍCULAS DEL MUNDO
PRIMERA PARTE
Ascanio Cavallo – Antonio Martínez
(editores)
Uqbar

Los críticos cinematográficos Ascanio Cavallo y Antonio Martínez son los autores de este trabajo que se dedica a pesquisar las apariciones o menciones de Chile en la cinematografía mundial. Aunque saben que se trata de un esfuerzo no completamente logrado, los autores reconocen que han intentado ser todo lo acuciosos que ha resultado posible, esforzándose por no dejar cita sin registrar.

En todo caso, no se crea que se trata (solamente) de un esfuerzo llevado por la pura curiosidad y afán de generar trivia. Ya existen entretenidos libros que han emprendido esa tarea. En esta aventura los autores se han propuesto abordar la imagen país, esa suerte de marca que los asesores de marketing tratan que un determinado gobierno pueda vender al exterior para allegar inversiones, turistas y ganar reputación y prestigio internacional). Claro que el cine existe desde antes que la “imagen país” fuera un asunto del que el estado, el mercado y las agencias de publicidad tomaran conciencia, por tanto la “idea de Chile” que el séptimo arte ha ido forjando en el mundo desde el inicio del siglo XX ha sido más bien fruto del azar, algunas ideas arquetípicas y unos cuantos malos entendidos, como el libro deja muy en claro.

Este estudio, impreso en papel couché e ilustrado con afiches de algunas de las películas mencionadas y otros tantos fotogramas de secuencias aludidas, está concebido en dos partes, de las que aquí tan solo reseñamos la primera. Mientras el volumen uno aborda los atributos permanentes de la imagen de Chile: su latitud (el fin del mundo, como se alude a menudo), su clima (recurrentemente evocado como frío), sus productos (donde la minería es la más referida, seguida por la pesca y el vino) y sus paisajes (dominados por la cordillera, y en menor proporción el Cabo de Hornos, Isla de Pascua, y el desierto). El segundo volumen tratará atributos más contingentes, como la política y la cultura. Se consideran en este trabajo solo películas extranjeras, dejándose fuera, por tanto, el cine chileno y todo tipo de documentales y series o películas para televisión, sean nacionales o foráneas.

El libro hace una revisión exhaustiva, como ya se señaló, lo que puede ser a menudo agotador, sobretodo porque muchas veces las referencias a Chile son vagas o reiterativas en cuanto al atributo a referir. Pero está salpicado de humor, sobre todo ante las muchas veces erróneas alusiones al país, y especialmente cuando los autores ironizan sobre la calidad artística de algunos filmes y las virtudes de ciertos directores. Y ya que Cavallo y Martínez son ácidos para calificar a algunos realizadores, anotemos un par de errores de ellos mismos, que los cinéfilos más contemporáneos podrán advertir sin dificultad: los autores escriben que el Moai de Isla de Pascua que aparece en la serie Una noche en el Museo solo habla a partir de la segunda entrega de la saga, cuando la verdad es que lo hace desde la primera (pág. 222). Mientras tanto, en la página 284 anotan que la película Un día muy especial (donde la bandera chilena se cuela en un fotograma) es protagonizada por George Clooney y Melanie Griffith. Craso error: la pareja del peor Batman de la historia es la mejor Gatúbela que el cine conoce, Michelle Pfeiffer. Es el peligro de escribir para lectores que también han visto películas.


EL NOVÍSIMO CINE CHILENO
Ascanio Cavallo – Gonzalo Maza
(editores)
Uqbar

Nuevamente con Ascanio Cavallo, pero esta vez como editor, y compartiendo rol con Gonzalo Meza, este trabajo se preocupa de algunos de los referentes más recientes del cine chileno, calificado aquí como “novísimo”, y que tiene como fecha general de partida el año 2005, en que se verifican la mayoría de los estrenos de esta novel generación.

Son 21 artículos críticos, a cargo de 21 autores diferentes, que abordan en total a 23 realizadores (pues hay dos duplas de cineastas en la selección).

Los textos ahondan en las temáticas que los distintos directores suelen abordar, el tratamiento con que visten y narran sus historias, y la evolución que evidencian entre un proyecto y otro. Los críticos acusan también los yerros y aciertos de las diferentes propuestas y anticipan algunos desafíos a abordar por los directores, para que sus filmografías alcancen la madurez que se anhela.

El libro se editó en 2010, por lo que desde entonces muchos de los autores han estrenado nuevas realizaciones, obviamente no consideradas en el presente trabajo. Por lo tanto, lo que vemos aquí es a Sebastián Lelio antes de Gloria, Alicia Scherson antes de El futuro, Pablo Larraín antes de No y El Club, Alejandro Fernández antes de Matar a un hombre, entre otros casos. Ésto no deja de ser interesante si el lector quiere contrastar su personal opinión actual con el autor de alguno de los artículos, con la ventaja de quien ha apreciado una filmografía actualizada y por tanto ha sido testigo de una evolución que el crítico entonces solo podía intuir o especular.

El novísimo cine chileno se sigue escribiendo (¡y filmando!), mientras tanto este libro ya es un viaje a un fértil pasado. Algo así como el almanaque de deportes de Volver al Futuro, pero al revés. ¿No se entiende? Pues bien, son citas de cinéfilos… y lectores.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Cabra Lesa


Daniela González y Diego Zúñiga
Ril Editores

Fran y Noelia son dos jóvenes veinteañeras de clase media que comparten departamento en Santiago, al tiempo que intentan afirmar los pasos en sus respectivas y nóveles carreras profesionales.

Berni es prima de Fran y trabaja en la misma empresa que Noelia, en un puesto superior. Algunos años mayor, muestra independencia y seguridad, pero también tiene su lado frágil. Es, además, lesbiana, lo que le ha costado el reproche y distanciamiento de parte de su familia.

Bárbara es la hermana menor de Fran. Madre soltera, reparte su tiempo entre su hijo, Nachito, y su trabajo de estilista.

Estas cuatro amigas son las protagonistas de Cabra lesa, un webcomic que tras su éxito se transformó en un par de libros (este es el primero). La publicación recopila los episodios, de una página, que dan cuenta de las aventuras, cotidianidad, conflictos y amores de cuatro chicas con las cuales las lectoras no debieran tener problemas en congeniar e identificarse.

En el libro se ofrece además una precuela, en forma de relato, a cargo de la guionista Daniela González, más un epílogo inédito, en cómic con dibujos de Diego Zuñiga. Se suma una galería de artistas invitados que, en su propio estilo, recrean a las protagonistas; más comentarios de los seguidores, recogidos en twitter, y 3 posteos del blog “Crónicas de una pecosa”, por Carla Fox Aguilar, publicados bajo el alero del sitio web cabralesa.com, donde primero se dio a conocer la serie.

Cabra lesa, es una lectura ligera y entretenida, como esas comedias románticas que, entre risa y risa, cuentan no pocas verdades y contienen alguno que otro momento emotivo. Ideal para lectoras que también tienen dentro una “cabra lesa”, pero también para aquellos varones que han conocido (y querido) a una.

Comunicación de la A a la Z


Edison Otero y Ricardo Nuñez
Centro de Estudios Universitarios Uniacc - Catalonia

En un mundo cada vez más interconectado, dónde la mayoría de nosotros somos creadores y emisores de contenido medial (sea de nuestro pequeño emprendimiento, el trabajo, la institución en la que participamos, el evento que estamos apoyando, o nuestra propia vida “trasmitida en vivo” en las redes sociales), se hace pertinente que dominemos no solo los teclados de nuestro computador o teléfono, sino también el “idioma” y la lógica de todo este flujo comunicacional.

Es lo que nos propone este manual, ágil y accesible, construido como un diccionario, que nos ayudará a descubrir desde el significado de los emoticones más populares, las abreviaciones de msn y las extensiones de sitios web, hasta conceptos propios de la era de la información digital, así como autores y teorías que abordan la teoría comunicacional.

Este libro resulta útil para todos quienes hoy son comunicadores, a pequeña, mediana o gran escala.