jueves, 30 de noviembre de 2017

Mafalda: una nena de más de 50 años



Antes que Lisa Simpson (de la popular serie animada “Los Simpson”) o Alex Dunphy (de la comedia “Modern family”) rescataran el estereotipo de la niña inteligente, suspicaz, mordaz y comprometida con su realidad social, el dibujante argentino Quino, en el fin del mundo, daba vida a la precursora indiscutida del modelo: Mafalda. Hablamos de una niña de clase media que desde 1964, y por tan solo 9 años, apareció en el formato de tira cómica en los medios de prensa trasandinos, invitando a reír y reflexionar a sus lectores sobre el acontecer nacional y mundial, con desparpajo y agudeza. En este artículo te contamos por qué Mafalda merece leerse y mantiene indiscutida vigencia.


Por Jorge Díaz Arroyo


MAFALDA

El 29 de septiembre de 1964 apareció la primera tira de Mafalda en la revista Primera Plana. Desde entonces los lectores debieron familiarizarse con una niña de unos 4 años, que aún no iba a la escuela ni sabía leer pero, sin embargo, planteaba a los adultos y a sí misma agudas preguntas y reflexiones respecto al devenir mundial, la política argentina de la época y los absurdos del mundo adulto. Todo en un contexto de Guerra Fría, aspiraciones y utopías sociales, inestabilidad política y golpismo en Sudamérica, hambruna y enfrentamientos bélicos en el Tercer mundo, y una suerte de revolución cultural, alentada por hitos como el hippismo, la píldora anticonceptiva, la emancipación de la mujer respecto a su rol tradicional, el Concilio Vaticano II, la música y el cine que derrumbaban antiguos estilos.

Mafalda vendría a ser, entonces, una idealista en cuanto a sus aspiraciones, una pesimista respecto al diagnóstico del mundo en que vive y una desencantada de las instituciones y estructuras que permitirían un cambio positivo del estado de cosas.

Pero no todo es preocupaciones. La petisa es una fans de Los Beatles (cuando estos eran un fenómeno vivo y no un clásico del pasado –hay que considerar que nuestro personaje cumple 50 años); comparte con una pandilla de amigos del barrio (algunos viven en el mismo edificio de ella–); con el tiempo sumará nuevas amistades; tendrá un hermanito (Guille); adoptará por mascota a una tortuga, a la que bautizará con el poco inocente nombre de Burocracia; irá a la escuela y aprenderá a leer (informándose desde entonces también por el diario, pues antes solo lo hacía por medio del “noticioso” que pasan por la radio). Aunque desprecia la televisión por no hacerla pensar, de todos modos es fanática de la caricatura El Pájaro Loco, lamentándose de que nunca lo premien con un Oscar. Un detalle no menor es que odia la sopa, sin conseguir que su madre deje de prepararla. Aunque mantendrá su aspecto físico, tras nueve años de publicación, Mafalda llegará al cuarto grado de educación básica, manteniendo su espíritu crítico, progresista y contestatario, sin por eso dejar de disfrutar con asuntos propios de la niñez, como la compañía de sus amigos, los panqueques y las vacaciones, que cada verano toma junto a sus padres.


LA FAMILIA

Como hija de una familia de clase media, Mafalda tiene como padres a una dueña de casa –que abandonó los estudios universitarios para casarse, cuestión que Mafalda le reprocha con regularidad y acidez–, y a un empleado de oficina, corredor de seguros, cuyo hobbie es la jardinería, que practica en macetas, pues viven en un edificio de departamentos, en un barrio residencial de San Telmo, Buenos Aires.

Ambos padres son buenas personas, correctos y amables, con las preocupaciones propias de una joven familia sin mayores aspiraciones que el bien común de los suyos. Pero es precisamente esta falta de relevancia la que hace que a menudo Mafalda manifieste un cierto desprecio por sus progenitores. Para la niña, la conducta de sus padres, de mirar sus propios asuntos, con indiferencia ante las cosas que suceden más allá de sus cuatro paredes, extendido es un factor nefasto que impide que el mundo no cambie para mejor.

No es infrecuente que Mafalda critique el conformismo con el rol de ama de casa de su madre, o consulte a cualquier hora de la noche a su padre por algún asunto nada sencillo que la desvela dejándolo perplejo. Con todo, la familia es unida y se aman unos a otros.

Un asunto llamativo es lo ocurrido con el hermano de Mafalda, Guille. En 1966 la tira informa que la madre de Mafalda está embarazada. Pero el mismo año ocurre el Golpe de Estado del general Juan Carlos Onganía, en Argentina, cerrándose el diario El Mundo, que por entonces publicaba la serie. Cuando Mafalda vuelve a circular tiempo después, en el semanario Siete Días Ilustrados, Quino, en rebeldía, da por sentado el tiempo transcurrido, mostrando a Guille como un bebé ya inserto en la familia. Guille, como todo niño pequeño, es egocéntrico y ve el mundo como algo que gira enredador suyo. Comparte con Mafalda el tener una mente ocurrente y perspicaz, pero a diferencia de ella, gusta de la sopa. Con el paso del tiempo crecerá, dejará el chupete y será un integrante más de la pandilla de amigos.


LOS AMIGOS

Al principio de la tira, los amigos de Mafalda son tres.

Felipe es el más cercano. Un año mayor que Mafalda, ya va a la Escuela y por tanto sabe leer. Cuando, en las primeras entregas, Mafalda quiere saber algo que está escrito, le pide a Felipe que le lea. El muchacho vive en el mismo edificio que nuestra protagonista y comparte con ella algunos intereses, como los Beatles y jugar ajedrez. No obstante es algo flojo y siempre se encuentra agobiado por la Escuela y los deberes. Tímido y soñador, es fanático de El Llanero Solitario, y a veces se disfraza de él.

Susanita viene a ser una suerte de antítesis de Mafalda. Arribista, chismosa y despreciativa, su sueño máximo es casarse con un hombre acomodado, ser dueña de casa y tener muchos hijos. Aunque a veces exaspera a sus amigos, se mantiene como parte del clan.

Manolito es hijo del almacenero del barrio, y sigue sus pasos, pues sus padres le asignan varias responsabilidades en el manejo del pequeño negocio familiar, como atender y hacer los repartos. Aunque le va bastante mal en los estudios, muestra ingenio e iniciativa para resguardar los intereses del almacén, como, por ejemplo, idear disparatadas pero ingeniosas estrategias de marketing. A veces es inescrupuloso en los negocios, pero Manolito es una buena persona. Sufre algo de violencia física en su casa, en la forma de castigos por parte de sus padres, y ya resulta abusivo que le asignen más importancia a su rol en el negocio que a los propios estudios del niño. Manolito, en la historia, representa los (anti)valores del materialismo mercantil, y el conservadurismo chato: odia a los Beatles y prefiere lo que es tradicional.

Miguelito se integra más tarde al grupo de Mafalda. Es el menor, sin contar a Guille. Soñador (aún más que Felipe), pareciera estar siempre en la luna, preocupándose de temas algo absurdos y existenciales, muy pendiente de sí mismo y su lugar en el mundo (lo que evoca de repente a las elucubraciones de nuestro nacional Papelucho).

Libertad es el último personaje que se une a la pandilla de amigos. Mafalda la conoce en la playa, durante unas vacaciones, pero resulta que viven cerca en la ciudad, así que siguen viéndose. Libertad, aunque no es la menor en edad, es la más pequeña de estatura, toda una metáfora creada por Quino, en tiempos de represión política en Argentina. A veces más audaz que la propia Mafalda, Libertad a menudo raya en la desfachatez, con frases sentenciosa, desplegando gran autoconfianza.


LOS LIBROS

Joaquín Salvador Lavado, el verdadero nombre de Quino, luego de nueve años, se manifestó cansado de dibujar y escribir al personaje, cuestión que expresó incluso en la propia tira. Siendo consecuente consigo mismo, y con los valores defendidos por Mafalda, su creación, terminó de publicarla en 1973, evitando agotarla (y agotarse) por un cálculo comercial, pues la recepción de la serie nunca decayó. Fueron apenas 9 años que, no obstante, han transcendido hasta transformar a Mafalda en un clásico traducido a más de treinta idiomas, que sigue agotando ediciones y conquistando nuevos lectores por el mundo.

Quino ha reflotado a Mafalda en contadas ocasiones, siempre con el propósito de apoyar la campaña de alguna causa noble, como los derechos del niño, a instancias de la UNICEF, por ejemplo.

Las tiras han sido reeditadas en una colección de 10 libros, que en Chillán se encuentran en la Biblioteca Volodia Teitelboim para préstamo gratuito, y a la venta en librería Más Libros.

Por otra parte, la investigadora Sylvia Walger publicó junto a Quino, en 1988, Mafalda inédita, con tiras nunca antes incluidas en libros. Allí la autora da cuenta de los orígenes del personaje y, sobretodo, del contexto mundial, continental y nacional del periodo en que se publicó la tira, dando ejemplos concretos de alusiones contingentes a algún asunto público en la serie.

En suma, Mafalda es una mixtura de humor, excelente narrativa gráfica, y estimulante instrumento para despertar interés en niños y no tan niños por lo público, lo social y lo político. Pese a la visión crítica respecto a muchos temas, la serie está llena de ternura, lo que actúa como bálsamo de un mundo que no es perfecto, y que, por lo mismo, reclama nuestro compromiso en nuestro pequeño radio cotidiano en el que nos desenvolvemos.

Pese al aparente pesimismo, Mafalda nos reclama esperanza... y acción.

viernes, 27 de octubre de 2017

Libros de terror para leer con la puerta cerrada

Si en los ochenta Halloween solo era una fecha entretenida que aparecía en las películas y series yankees, en los noventa fue penetrando en nuestro terruño, impulsada por el comercio, para, ya en el siglo XX –junto al conejo de pascua– ser parte de nuestro calendario no oficial. Y es que la cultura es así, un sincretismo sin fin y sin límites: Para no ir más lejos, la cueca tiene raíces en África y la empanada en el mundo árabe. Por eso, para estar a tono con la fecha, hemos dedicado este artículo a la literatura de terror, uno de los géneros más fascinantes para grandes y chicos.


Por Jorge Díaz Arroyo

FRANKENSTEIN
Mary Shelley

Aunque es uno de los clásicos indiscutidos en el imaginario del terror, no todos saben que el monstruo “fabricado” con partes de cadáveres y “devuelto” a la vida por el Dr. Frankenstein, nace en la literatura, y que su autora es una mujer culta de apenas 18 años: Mary Shelley.

Más sorprendente es que la primera aparición de la criatura en la novela es… ¡en el Polo Norte! Y que, pese a su fisonomía amenazante, según la historia, el científico intentó dotarlo de cierta belleza, así como de inteligencia, y otras virtudes deseables en un “súper hombre”.

Pero Frankenstein es más que un relato de terror gótico para infundir miedo en el lector. La obra escrita en 1818 se considera la fundadora del género de ciencia ficción, pues sigue los pasos a un científico que, obsesionado con su proyecto, no discrimina los límites morales, éticos ni filosóficos para concretarlo. Si esto le suena familiar, es porque múltiples villanos, desde entonces, han seguido este arquetipo de “científico loco”: desde el Dr. Octopus en El Hombre Araña, hasta Mr. Freeze, en Batman, por citar dos ejemplos del cómic, nada más.

Al mismo tiempo, Frankenstein plantea al menos dos problemas mayores: uno, el límite de la ciencia, sobre todo cuando ésta se ejerce sin consideraciones éticas, y dos, como el prejuicio, abandono y rechazo a un ser, en principio inocente e inclinado al bien (como es el engendro creado por Frankenstein), lo va ahogando en la soledad hasta bestializarlo al grado de convertirlo en una amenaza para la sociedad (una analogía hoy muy pertinente para graficar el círculo vicioso que se produce entre marginalidad, falta de oportunidades, estigmatización y delincuencia).


EL GATO NEGRO
Edgard Allan Poe

Uno de los más reconocidos autores en literatura de terror es Edgard Allan Poe (1809-1849). Idolatrado por séquitos de lectores en todo el globo, durante su vida sufrió el desprecio de sus pares, muriendo miserablemente a temprana edad. Cierto es que su carácter, que variaba entre taciturno e iracundo, no lo ayudó a integrarse en círculos sociales ni literarios.

Con todo, hoy no hay duda de que se trató de un genio e innovador de las letras.

El gato negro y otros relatos es una compilación de tres de sus más famosos cuentos. Al del título se suma El pozo y el péndulo y Entierro prematuro. Todos están ilustrados por el artista argentino Luis Scafati.

En las tres historias encontramos a un narrador en primera persona, que nos cuenta –al principio muy compuestamente, luego en forma vívida y nerviosa– algún hecho escalofriante. Todo en un ambiente de creciente angustia y opresión (material o sicológica).

Así vemos a un hombre que descarga su brutalidad en un gato; otro que vive los acuciantes momentos de su condena fatal y un tercero que está atemorizado por la posibilidad de ser, por error, enterrado en vida en un sepulcro.

Pese a lo pesadillescas de estas imágenes, Poe da muestras de cómo se puede escribir el miedo con elegancia y maestría.


DRÁCULA
de Bram Stoker
Michael Burgan (adaptador)

Si el león es el rey de la selva y Superman el superhéroe por antonomasia, entonces –qué duda cabe– Drácula es el monstruo más emblemático en el mundo occidental.

Escrita en 1897 –muy posterior a Frankenstein– por Bram Stoker, el personaje principal se inspira en Vlad Draculea, también conocido como Vlad Tepes, Vlad III o el decidor apodo de Vlad el Empalador: un príncipe de Valaquia (hoy sur de Rumania) famoso por su severidad y la crueldad de sus recursos. Recoge además cuentos del folclor, leyendas y supersticiones.

La versión que reseñamos es una adaptación al cómic de la novela original, orientada al público infantil y juvenil, a cargo de Michael Burgan en la historia y de José Alfonso Ocampo en los dibujos. Incluye, además, datos del autor de la pieza original, glosario, información ampliada acerca del vampirismo, preguntas para debatir, y algunas propuestas de escritura, que estimulan la imaginación creativa de los jóvenes lectores.

La trama conserva íntegra la estructura general del original, con la natural adaptación y  simplificación propia del público al que va dirigido y la dinámica de la narrativa gráfica. Para tranquilidad de los padres, logra cautivar sin caer en lo perturbador o inapropiado. Se puede lamentar, eso sí, que el final resulte un tanto abrupto y carente de epílogo.


DR. MORTIS
Juan Marino

No estaría completa esta reseña si no nos detuviéramos en el ícono más emblemático del género de terror en nuestro país. Y ese no es otro que el Dr. Mortis.

Creado por el puntarenense Juan Marino en 1945 para el entonces popular formato de radioteatro, el personaje y su “universo” llegaron a la historieta en 1967, siempre con Marino y su esposa Eva Martinic, en algunos episodios, como autores de sus relatos.

Más que un personaje en sí, Mortis es una suerte de ente, de fuerza inasible, de encarnación del mal, que en la medida que avanzan los números de sus revista, va tomando la personificación de un hombre reconocible… bastante inspirado en el ícono del terror en el cine de los 50 y 60, Vincent Price (actor en el film La casa de cera, y la voz tenebrosa del clip Thriller, de Michael Jackson, entre otras apariciones).

¿Quién se ha llevado mi queso?

Spencer Johnson
Empresa Activa

Publicado en 1998, este título es sin duda uno de los hitos de, por un lado, los libros de autoayuda, y por otro, los textos de gestión de empresas (ya sea en su vertiente estratégica o de recurso humano). Y es que la sencilla (pero profunda en sus significado) historia protagonizada por los humanos Hem y Haw y los ratoncitos Fisgón y Escurridizo, encierra lecciones útiles para la vida privada y laboral.

Hoy se dice que nada es permanente, todo se transforma (es el caso de mirar lo que acontece con la tecnología), y precisamente este libro nos muestra con qué actitud encarar el cambio, y que trampas en nuestras conductas y reacciones debemos evitar y superar (el miedo, la inacción, la repetición de las mismas estrategias ya caducas). La llaneza de su lenguaje lo hace un clásico vigente, apto para un público amplio en edad e intereses.

Crónicas chillanejas

Marco Aurelio Reyes
Cuadernos del Bío-Bío

Como bien lo señala su título, en este volumen de Cuadernos del Bío-Bío lo que el lector puede encontrar son crónicas. No una historia de Chillán, sino relatos más o menos breves, circunscritos a un tema concreto, narrados en clave de artículo periodístico que, por cierto, forman parte de la historia chillaneja; pero no se trata de una versión resumida y global de ella. Valga esto de advertencia al lector distraído.

Ahora ¿de qué versan estas crónicas? Ineludible es que aborden parte de lo que significó para la ciudad, en términos materiales y espirituales, el fatídico y gigantesco terremoto de 1939. También hay otros episodios emblemáticos, como la presencia de Siquieros en la ciudad, para pintar el mural de la Escuela México, o la trágica historia del Chacal de Nahueltoro. Pero lo que abunda y marca el tono del relato son los retratos a la bohemia provinciana, lo picaresco, al panorama nocturno y semiclandestino de un tiempo que se ha ido.

Así se suceden capítulos como “El piano destemplado de la tía Rosa”, “El viejo chico del Piano”, Perfume de Rosas en calle Maipón”, “Casa de Irene en Chillán”, “El Barrio Chino de Chillán”, “Los Piojin Dancing de antes”… etc. Todo con animada pluma ad-hoc, a cargo de uno de los historiadores referentes de la ciudad: el académico de la Universidad del Bío-Bío, Marco Aurelio Reyes.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Una breve aproximación a la obra de Nicanor Parra


El 5 de septiembre de 2014 se celebró el centenario de Nicanor Parra y en distintos puntos del país se realizaron homenajes y actividades. También, por supuesto, en San Fabián de Alico, donde el vate nació, y Chillán, donde vivió, estudió y ejerció la docencia. Y aunque es raro encontrar a alguien que no ubique la figura desgarbada y carismática del Premio Nacional de Literatura 1969 y Premio Cervantes 2011, otra cosa es lo que ocurre con su obra. Revista Leamos realizó para la ocasión este artículo invitando a conocer la vasta, rica y desafiante creación de Nicanor Parra a través de títulos encontrables en Chillán, incluyendo uno que aborda la presencia de nuestra ciudad en el imaginario y la obra parriana. Como para celebrar aquel centenario enterados cabalmente del porqué Nicanor es reconocido como uno de los poetas más revolucionarios en la literatura contemporánea.


Por Jorge Díaz Arroyo


Desde hace algunos números atrás, revista Leamos ha estado reseñando en su sección de recomendaciones algunos títulos que introducen al lector en la vida y obra de Nicanor Parra. Esto, en el contexto de la celebración de su centenario este 5 de septiembre. Así ya hemos hablado de la edición especial que le dedicó la revista Quinchamalí, publicada por la Universidad del Bío-Bío; la antología Poemas para combatir la calvicie, compilada por Julio Ortega; y la antibiografía El mundo de Nicanor Parra, de Pamela Zúñiga.

Pero la ocasión es importante, la obra magna y trascendente, y el personaje fascinante, por lo que amerita un acercamiento aún más completo, y eso es lo que pretendemos ofrecer en esta ocasión a nuestros lectores.


OBRAS COMPLETAS & ALGO + I (1935 - 1972)
Nicanor Parra
Galaxia Gutemberg - Círculo de Lectores

En 2006 Galaxia Gutemberg y Círculo de Lectores dieron a la luz el resultado de un proyecto anhelado y que parecía imposible: el primer volumen de las Obras completas de Nicanor Parra. Varios gestores y editoriales habían intentado antes emprender la tarea, sucumbiendo ante la incomodidad y desconfianza del poeta con un tipo de publicación que parecía ponerle la lápida a su obra creadora y, por otro lado, la canonizaba en un formato consagratorio y tradicional, nada más alejado del vate cuya fama es ser el creador y estandarte de la antipoesía, y que ha presentado sus creaciones en la forma de tarjetas ilustradas y bandejas de cartón.

Sin embargo la convicción de los gestores dio sus frutos, y a condición de una activa supervisión del proyecto por parte del propio antipoeta, el primero de los dos tomos llegó a las librerías convertido en parte de una inmejorable oportunidad para conocer en su vastedad la obra creadora de Parra. En cualquier caso, el título Obras completas y algo + no fue gratuito, pues en él se concibe como obra parriana aquella vinculada principalmente a las creaciones antipoéticas, no omitiéndose, sin embargo, otras de sus obras. Para ello este primer volumen –que aborda el periodo comprendido entre 1935 y 1972– se estructura en cuatro grandes secciones:

La primera está constituida por una presentación que entrega al lector los pormenores del proyecto y la modalidad adoptada en su construcción; un prefacio del prestigioso crítico literario Harold Bloom; una comprensiva introducción de Niall Binns titulada ¿Por qué leer a Nicanor Parra?, un estudio a modo de prólogo de Federico Schop, más una cronología del poeta en el periodo estudiado en este volumen.

La segunda es, por decirlo de alguna manera, la obra oficial de Nicanor Parra, es decir, la que se inicia con su emblemático libro, Poemas y antipoemas (1954), y que inaugura la senda de la antipoesía. Le sigue, en orden cronológico, La cueca larga (1958), Versos de salón (1962), Manifiesto (1963), Canciones rusas (1967), Obra gruesa (1969), entre otras obras para llegar finalmente a los célebres Artefactos (1972), entregados en la forma de tarjetas postales ilustradas por Guillermo Tejeda dentro de una caja, uno de los hitos más revolucionarios de la antipoesía (la “explosión del antipoema” como les llamó Parra), y que acá se reproducen en las páginas de un libro.

La tercera parte, titulada “Los trapos al sol”, vendría a ser la veta “no oficial” de la obra parriana. Es decir, sus trabajos alejados (o anteriores) de (a) la antipoesía, incluyendo su primer libro, Cancionero sin nombre (1937), publicaciones en revistas y antologías, así como el proyecto Quebrantahuesos, desarrollado junto a Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky en 1952, consistente en collages en base a periódicos, para dar forma a un delirante y sarcástico diario mural. También se incluyen en esta sección su conferencia Poetas de la claridad, su Discurso de bienvenida en honor a Pablo Neruda (con que se recibió al vate en la Universidad de Chile), y tres anexos que abordan un trabajo sobre física (Parra estudió matemática y física en la Universidad de Chile, especializándose luego en el extranjero); su traducción Poesía rusa contemporánea y los textos originales, sin ilustrar, de los Artefactos.

Finalmente cierra el primer volumen una sección llamada “Notas”, que aporta información relativa a cada una de sus publicaciones y trabajos acá reunidos, contextualizado sus circunstancias.


OBRAS COMPLETAS & ALGO + II (1975 - 2006)
Nicanor Parra
Galaxia Gutemberg - Círculo de Lectores

Publicada en 2011, e incluyendo obras dadas a la luz entre 1975 y 2006, esta segunda y última parte de las Obras completas de Nicanor Parra no incluyen, obviamente, el libro Temporal, editado por la Universidad Diego Portales este 2014. Sin embargo, constituyen, en conjunto con el volumen I del que nos ocupábamos líneas más arriba, la recopilación más completa del antipoeta nacido hace un siglo.

En este volumen también hay una presentación, que se ocupa principalmente de establecer que estas Obras completas son, necesariamente, incompletas, pues el poeta sigue creando, infatigable, a los noventa y tantos años, en su casa en Las Cruces. Le sigue, al igual que en el primer tomo, una cronología esencial sobre el autor durante el periodo abordado.

El cuerpo principal del texto está dedicado a la obra publicada de Nicanor, comenzando con Sermones y Prédicas del Cristo del Elqui (1977), y Nuevos sermones y prédicas del Cristo del Elqui (1979), continuando, entre otros, con los Ecopoemas (1982), Chistes par(r)a desorientar a la (policía) poesía (1983) Coplas de Navidad (1983), Hojas de Parra (1985), su traducción del clásico de Shakespeare Lear Rey & Mendigo (2004), los Discursos de sobremesa (2006) que reúne sus intervenciones al recibir premios y/o homenajes entre 1991 y 1997, Obras Públicas (2006) con una gran cantidad de sus “trabajos prácticos” (objetos intervenidos con textos que devienen en un resultado antipoético), “Tablitas de Isla Negra”, “Las bandejitas de isla negra” y otras expresiones de antipoesía.

Vuelve a encontrarse en este tomo una sección para aquellas obras que se desmarcan del itinerario oficial. Bautizada como “Calcetines huachos” en esta ocasión se trata más bien de creaciones inéditas recogidas en el marco de antologías como Poemas para combatir la calvicie o ediciones especiales como la que le dedicó el semanario satírico The Clinic en 2004.

Cierra el volumen una sección de “Notas” que contextualiza cada una de las publicaciones abordadas.

Los dos tomos de las Obras Completas & Algo +, de Nicanor Parra, son el mejor modo de aproximarse a la totalidad de su creación. Algo que merece hacerse en el contexto de su centenario, y que resulta imprescindible si queremos superar la celebración de eslogan y frase hecha, vacía de real conocimiento y, por tanto, de valoración del antipoeta.


NICANOR EN CHILLÁN
Juan Gabriel Araya
Ediciones Universidad del Bío-Bío

El académico de la Universidad del Bío-Bío, Juan Gabriel Araya, es el autor de este trabajo, abocado a estudiar como Chillán está presente en el imaginario y obra de Nicanor Parra.

En efecto, el vate vivió parte de su adolescencia en nuestra ciudad entre 1927 y 1932, junto a su numerosa (y talentosa) familia en una modesta casa en el sector de Villa Alegre, hoy Ultraestación, en las cercanías del Cementerio Municipal. Desde allí se dirigía al Liceo de Hombres de Chillán, actual Narciso Tondreau, a cursar su formación secundaria. Tras terminar en Santiago su último año de humanidades en el Internado Nacional Barros Arana, y estudiar en la Universidad de Chile Matemáticas y Física, volvió en 1937 a Chillán a trabajar como profesor e inspector en el mismo Liceo donde antes estudiara. Permanece en la ciudad hasta el Terremoto de 1939.

Araya analiza la estancia chillaneja de Nicanor, ahondando en ciertos episodios claves, como aquel de 1938 en que irrumpe en un acto en que se da la bienvenida a la ciudad a Gabriela Mistral, toda una celebridad, dedicándole el poema Canto a la Escuela, a lo que la ilustre visitante responde aclamándolo como “el futuro poeta de Chile”. También figuran otros pasajes como aquel en que unas ancianas le arruinan sus planes para sorprender y agasajar a una polola y su familia, lo que se expresará luego en el poema El túnel, o la dramática muerte de su amigo Aliro Zumelzu en el Terremoto del 39, dando origen a la pieza La mano del joven muerto.

Pero la presencia de Chillán en Parra es más que la de unos cuantos episodios que terminan en poemas. Es esa mezcla de urbanidad y ruralidad, de cultura ilustrada y popular, de mixtura entre lo docto y lo campesino, que tan bien recoge su poética (y antipoética) y que será sello identitario en la obra de Nicanor.

El libro se acompaña de una “Antología” chillaneja, consistente en una selección de trabajos que ilustran lo expuesto. El poeta que se define como un “huaso chillanejo” volverá una y otra vez, explícitamente o no, a sus “lugares sagrados”, como declara en El hombre al agua, poema en que, harto, decide partir desde Valparaíso a Chillán… “en bicicleta”. La tierra llama…

viernes, 29 de septiembre de 2017

Siddhartha


Hermann Hesse
Editorial Zig-Zag

Una novela de oriente escrita en occidente. El autor nos muestra la búsqueda espiritual del protagonista y, de paso, nos invita a hacernos unas cuantas preguntas a nosotros mismos y reflexionar sobre el sentido de la existencia y cómo la encaramos.

Siddhartha es un adolescente perteneciente a una familia de la india que goza de cierto estatus. El mismo joven posee juventud, belleza, el amor de sus padres y la amistad y cariño de su entorno. Sin embargo, se siente insatisfecho y decide emprender una búsqueda más allá de sus cómodas circunstancias, empeño en que lo acompañará su fiel amigo Govinda.

El protagonista busca la paz, la pureza, la sabiduría y la santidad (en el fondo, la realización plena) por distintos caminos. Cuando uno ya no le da respuestas, lo descarta para ir tras otro. Así, tantea la vida ascética, la meditación, el ayuno y la desconexión con el mundo material; considera la posibilidad de seguir la doctrina de un santo; explora el amor y el sexo; se desempeña en los negocios y los placeres materiales; busca la sencillez de una labor humilde pero noble; vivencia el amor paternal; disfruta la contemplación de la divinidad en la naturaleza… Nada le sacia completamente, pero la búsqueda tampoco le será vana.

Una de las cumbres en la obra del alemán, nacionalizado suizo, Herman Hesse, Premio Nobel de Literatura el año 1946. Este trabajo también es un bello diálogo entre oriente y occidente, dos culturas que pueden aprender mucho una de la otra..

domingo, 20 de agosto de 2017

Revistas y cómics antiguos: lecturas vintage para viajar por el tiempo


Sin duda, existen publicaciones icónicas que marcaron época y forman parte del imaginario de distintas generaciones. Por disponibilidad de espacio solo pudimos abordar una pequeña muestra de todos los títulos disponibles, pero captada la idea, usted podrá ir tras sus propios recuerdos, fetiches y colecciones. ¡Bienvenido al viaje!


Por Jorge Díaz Arroyo


Una de las escenas más entrañables del film Amelie (Jean-Pierre Jeunet, 2001) es aquella en que la protagonista logra hacerle llegar a un antiguo residente del edificio donde ahora vive, una cajita de lata oxidada con unos cuantos recuerdos de infancia: una fotografía de un ídolo deportivo, un ciclista de juguete del tour de Francia y otras chucherías que gatillan en el sorprendido beneficiario una avalancha de recuerdos y emociones. En otras palabras, activan su memoria emotiva.

Es eso lo que nos pasa con un montón de cosas, entre ellas, libros y revistas que fueron parte de nuestra infancia y que hoy solo viven en un rincón de nuestra memoria, ya sea porque las tuvimos y las extraviamos o porque las anhelamos intensamente sin llegar a poseerlas.

Hoy hay formas de rescatarlas: además de afamados persas, como el Biobío, en Santiago, existe el portal mercadolibre.cl donde se puede comprar de un cuanto hay. Pero también en Chillán se encuentran dos interesantes depósitos para coleccionistas y busquillas: El Arca de Noe, en la Feria de Chillán, y La Libroteca, en el segundo piso del Mercado Municipal. Veamos parte de las ofertas disponibles.


TARZÁN DE LOS MONOS

La Editorial Novaro fue el deleite de los lectores y coleccionistas de cómics durante los primeros años de los 70, en el siglo pasado. La firma mexicana distribuía en América Latina la mayor parte de los clásicos estadounidenses más apetecidos por los lectores, por supuesto, traducidos al español. Entre los héroes de estas aventuras quincenales, uno de los favoritos era, sin duda, Tarzan de los monos.

Muy ad-hoc con la mentalidad de la época, las aventuras de este hombre blanco perdido cuando apenas era un bebé en la selva africana y criado por primates, estaba poblada por sabios científicos y/o excursionistas occidentales con buenas intenciones, acompañados por una asistente, hija o sobrina convenientemente guapa, que se metía en problemas con traficantes o cazadores, también blancos, o con fieras salvajes, o pueblos primitivos agresivos. Tarzán actuaba entonces como bisagra entre ambas culturas, la salvaje o de la selva y la occidental “civilizada”. Todo bajo una mirada que se deleita en lo exótico.

Un universo donde las lanzas y los fusiles, los taparrabos y los sombreros cucalón conviven en tensa trama, pero siempre con un final feliz, que suele dejar algo parecido a una moraleja.


EL LLANERO SOLITARIO

También editada por Editorial Novaro, la serie del justiciero enmascarado del oeste estadounidense es una de las más queridas y recordadas de la época en que el cómic se ofrecía generoso en los quioscos nacionales.

Montado en su caballo blanco, Plata, y acompañado del fiel indio Toro, que cabalgaba en un equino bicolor bautizado Pinto, El Llanero fue uno de tantos personajes del género western que llegó también a las viñetas del cómic, antecedido por el radio teatro, la televisión y el cine.

Kemo Sabay, como lo llamaba en su lengua Toro, defendía la justicia y a los débiles, fueran estos colonos blancos o aborígenes pacíficos y honorables. Pero así también los villanos (o “pillos”, como aparece a menudo en las traducciones mexicanas) podían ser indios sanguinarios o caras pálidas inescrupulosos. Hay, además, una semilla de integración en la serie, al aliarse en la cruzada justiciera un ranger y un nativo.


JUNGLA

Pero el boom del comió también insufló la creatividad local, y talentos chilenos dieron a la luz títulos que hoy son emblemáticos, como el caso de Jungla, cuyas aventuras eran protagonizadas por Mawa, una especie de Tarzán en versión femenina, con bastante similitud en su universo narrativo con el personaje creado por Edgar Rice Burroughs.

En efecto, los exploradores, científicos, tribus, fieras, traficantes y cazadores vuelven a encontrarse en las salvajes tierras del Amazonas, de las que Mawa es guardiana y garante de paz.


EL MANQUE

Más original, aunque sin carecer de la influencia del western estadounidense, es El Manque (Cóndor, en mapudungun).

La historia de este justiciero huaso chileno, que obviamente se desplaza a caballo y vive sus aventuras en el contexto rural, se funde con la de la editorial chilena Quimantú.

Veamos. A principios de los años 70 gran parte de la producción comiquera nacional era editada por Editorial Zig-Zag. Con el arribo al gobierno de Salvador Allende, los empleados de la editorial presionaron para que la empresa fuera adquirida por el estado, lo que se concretó en 1971, dando origen a Editorial Quimantú. Este sello mantuvo la publicación de historietas, al tiempo que elaboró e implementó una ambiciosa estrategia de difusión y promoción del libro, combinando grandes tirajes, bajos precios, amplia circulación y títulos de interés y valor. Con el Golpe de Estado de 1973 Quimantú fue cerrada, reinaugurándose a poco andar bajo el nombre de Editorial Nacional Gabriela Mistral. Por un tiempo se mantuvieron títulos como El Manque, ajustando sus aventuras a los valores que interesaban al régimen militar (o que al menos no le hacían mella), hasta que la serie se canceló en 1974, muriendo con ella otros títulos de historietas e iniciándose el periodo más yermo de la narrativa gráfica nacional.


ICARITO. ESPECIALES “TODO DE UNA VEZ”

Si toda una generación aprendió y se fascinó con publicaciones como El Peneca, y otra lo hizo con Mampato, la de los 80, encuentra en el suplemento Icarito, del diario La Tercera de la Hora a su revista emblemática.

En una época en que no abundaban en nuestro país computadores ni impresoras domésticas, y mucho menos enciclopedias como Encarta o recursos como Internet, las clásicas láminas centrales recortables, necesarias para ilustrar las carpetas escritas a mano sobre alguna efeméride (Mes del Mar, aniversario de una batalla, natalicio de un personaje), resultaban imprescindibles para cumplir con la tarea.

Pero especial buen recuerdo tienen aquellos especiales “De una sola vez”, que en un solo volumen de 30 páginas y papel diario (aunque impreso a color y ricamente ilustrado) abordaban un tópico en forma global, con un lenguaje ameno y comprensible, más propio del periodismo que del manual de estudio. Si uno lo leía entero, le quedaba un marco de referencia orientador sobre el tema a tratar, objetivo que ya se quisieran tanto recurso pedagógico digital hoy circulante.

En estos especiales se combinaban tanto temas de historia universal como nacional, ciencias, arte, y cultura. Quizás la deuda de Icarito siempre fueron las matemáticas. Con todo, antes del reinado de Google y el “copy-paste”, el suplemento escolar de La Tercera no solo era una excelente forma de cumplir en clases, sino también una accesible ventana para asomarse al mundo y su rico acervo.


COSQUILLAS

Creada por Guillo Vallejos, mismo autor del cómic infantil de fútbol, Barrabases (1955), la precursora de las fotonovelas Cine - Amor (1962), la revista de humor político El Loro (1988) y la picaresca El Pingüino (1956), Cosquillas es precisamente seguidora de ésta última.

Creada en 1970, la publicación se define como “la revista de las chiquillas lindas, las tallas buenas y los chistes sexapeludos”. Una buena síntesis de los contenidos que una revista para caballeros de buen humor y apetito erótico  (al menos visual) podía reunir en la década de 1970. Además de humor visual ilustrado por caricaturistas, el magazine contiene fotografías de desnudos de divas de la época (tanto de la bohemia nacional, como de modelos internacionales surtidas por agencias), y secciones escritas, como son las anécdotas protagonizadas por el Pato Peñaloza, suerte de Pepe Antártico que número a número relata sus desventuras en el afán de satisfacer sus ansias sexuales.

Picardía que hoy parece cándida.


ECRAN

Antes que apareciera Video Grama (luego llamada Cine Grama), la revista icónica del séptimo arte en Chile fue, sin duda, Ecran.

Fundada en 1930, el magazine siempre tuvo vocación por cubrir las alternativas del cine, especialmente hollywoodense, combinando con aquel en sus inicios temas literarios y femeninos y, en sus postrimerías, entregando cobertura a la televisión nacional. No obstante, la gran pantalla siempre fue la protagonista, y en su época de oro, por los inicios de los años 60 del pasado siglo, fueron los protagonistas del star system norteamericano quienes reinaron en sus portadas y páginas interiores.

Tal como en alguna actual revista para teenagers, en Ecran además de los estrenos internacionales, se le sacaba partido al atractivo de los ídolos y estrellas entre los y las adolescentes, y se daba cobertura a temas del corazón, con enviados especiales, abundantes imágenes y un halo de glamour que siempre ha sido propio del cine.

La chica del trombón


Antonio Skármeta
Debolsillo

Del Premio Nacional de Literatura 2014, Antonio Skármeta, es esta novela editada en 2001, que viene a ser una continuación de su anterior trabajo, La boda del poeta (1999), pero que, no obstante, se entiende perfectamente como pieza independiente, sin necesidad de haber leído su antecesora.

Década de 1940. Norte de Chile. Un trombonista llega de Europa junto a una niña blanca de dos años, para entregársela al que es su supuesto abuelo, Esteban Coppeta, emigrante de los Balcanes asentado en Antofagasta. El hombre adopta a la pequeña y la cría en la nortina ciudad, hasta que por salud y estrechez económica se trasladan hasta Santiago.

Desde ahí la novela coqueteará con distintos estilos o fórmulas, ya vistos en innumerables trabajos de distintos autores, sin aferrarse por ninguno. Veamos: no es un libro sobre la relación de una nieta inquieta, perspicaz y algo fuera de lugar entre una sociedad de mayoría morena, con su misterioso pero querendón abuelo. Algo de eso hay, pero pronto se verá que no es el nudo principal. Tampoco se trata de una adolescente que, ilusionada con la promesa del sueño americano y, sobre todo, con la fascinante música anglo y magia de Hollywood, va tras su sueño a las tierras del norte. Ni es la historia de una joven que, mientras crece, se reencuentra con su identidad, con su pasado y el de su familia, respondiendo así a una incógnita surgida desde que tiene consciencia. Ni siquiera la aparición de Salvador Allende como un personaje más en la trama convierte a la obra en un símil de la reconocida pieza del mismo autor, Ardiente Paciencia, donde Neruda es uno de los protagonistas.

La chica del trombón es un poco todas esas opciones, y al mismo tiempo ninguna en específico. ¿Qué es entonces? Bueno, como ya se dijo, una mezcla. Un relato donde la búsqueda (de la protagonista) es permanente, pero distinta según las etapas que atraviesa. Donde las concepciones no son estables, y los juicios sobre las personas tampoco absolutos y, si parecen serlo, son dables de modificarse por el peso de las circunstancias o las caprichosas vueltas de la vida. Un mundo donde no hay malos-malos, ni buenos-buenos; dónde los sueños y las expectativas, las ilusiones incluso, mutan y se transforman (más que claudican). En el fondo, La chica del trombón es una novela entrañable, que transcurre en 40 años, mostrando, a modo de telón de fondo, la sociabilidad, la política y la cultura de la clase media urbana chilena, sin pretensión sociológica.

La chica del trombón es un relato que se parece mucho a la vida.

La Tregua


Mario Benedetti
Alfaguara

Ha inspirado canciones, películas y es uno de los clásicos indiscutidos de la narrativa contemporánea de habla hispana y el título más popular de su autor, Mario Benedetti. ¿Qué tiene La Tregua, que sigue estando entre las lecturas predilectas de diferentes generaciones, a más de 50 años de su publicación (se lanzó en 1960)? Probablemente sea su aura de redención, de renacer, sin por eso abandonar la melancolía.

Un hombre maduro, de clase media, viudo, con dos hijos ya adultos con quienes no tiene mayor comunicación, y una vida rutinaria y sin sorpresas, conoce en el trabajo a una joven muchacha que debe estar bajo su mando, cuando él cuenta los días para jubilarse. Sorpresivamente surgirá entre ellos una relación que le ofrecerá al protagonista la oportunidad de dar un sentido más profundo a su existencia.

En el nombre del poder popular Constituyente (Chile, siglo XXI)

Gabriel Salazar
LOM ediciones

En la senda del ya clásico Ser niño huacho en la historia de Chile (siglo XIX), el historiador Gabriel Salazar, Premio Nacional de la disciplina en 2006, nos presenta un trabajo breve, de bolsillo y dirigido al público general (no solo al académico), con manifiesto afán de educación y empoderamiento ciudadano.

Y es que, además del formato, el título resulta decidor. Lanzado en 2011, en pleno segundo aire del movimiento estudiantil (el primero fue el 2006), este libro (y sobretodo, este historiador) fue uno de los tantos elementos que contribuyeron a resquebrajar la hasta entonces asumida legitimidad del modelo político, económico y social de los últimos 40 años en Chile. No por nada hoy estamos discutiendo reformas tributaria, de educación y al sistema político.

Pero el trabajo de Salazar va al fondo del asunto: la Constitución. El historiador sostiene, reivindica y postula, con base histórica, el poder constituyente de toda la ciudadanía, y no solo del estamento político, que según él, solo se preocupará que una nueva carta magna resguarde el poder a los pocos privilegiados que lo han detentado por dos siglos. Si se quiere que una nueva Constitución responda a las necesidades y aspiraciones de toda la sociedad, entonces toda la sociedad debe participar en su construcción. De ahí la necesidad del autor de exponer, en un texto al alcance de todos, los fundamentos para exigir y ejercer ese derecho.

sábado, 29 de julio de 2017

Literatura Policial: Invierno de crímenes


El género policial ha fascinado por años a los lectores de todo el globo, en distintos idiomas, convirtiéndose en uno de los estilos más populares de la narrativa. He aquí un menú variado, con propuestas clásicas, contemporáneas e, incluso, narraciones para niños.


Por Jorge Díaz Arroyo


Un crimen (o varios), muchos sospechosos, pistas evidentes y otras sutiles dispersas a lo largo del relato… y el afán de encontrar al culpable antes que el narrador lo revele. Esos son los ingredientes que han fascinado a millones de lectores que se han encontrado con el género policial. De las páginas la temática ha saltado al cine, el teatro, la televisión y hasta los juegos de mesa, como Clue u otros virtuales, que se juegan en línea con varios participantes interconectados. El policial ya es parte de la cultura popular, y ha sido homenajeado, incluso, por escritores que no cultivan el género y series animadas como Los Simpson como ocurrió en el episodio “¿Quién mató al Sr. Burns?”.


LAS AVENTURAS DE SHERLOCK HOLMES
Arthur Conan Doyle

Pero vayamos al origen. Para muchos, el creador del género es sir Arthur Conan Doyle, quien en 1887 dio vida al célebre detective privado Sherlock Holmes en la novela Estudio en escarlata. Holmes es un inteligentísimo investigador que, dada su habilidad y talento, asesora incluso a la policía en casos complejos, gozando de gran reputación en la sociedad inglesa y europea.

En Las aventuras de Sherlock Holmes, lo vemos junto a su inseparable amigo y colaborador, el Dr. Watson, quien también es el encargado de relatarnos los casos. Son siete, en total, los reunidos en este título, que van desde el misterioso robo de unos poco valiosos bustos en yeso de Napoleón, hasta las angustias de una joven profesora de música que se ve perseguida por un ciclista cuando ella, en mismo tipo de vehículo, se dirige a dar clases a una casa particular.

Aunque el libro fue publicado en 1892, los episodios narrados ocurren en la Inglaterra de fines del siglo XIX, y primeros años del XX. Es decir, el autor se ubica en un futuro cercano para narrar los hechos. Para entonces, en la ficción, Holmes ya ha muerto y Watson narra las historias basándose en sus recuerdos y las notas que tomó de cada caso mientras acompañaba al investigador.

Lo fascinante de Sherlock Holmes (el personaje literario más veces llevado al cine y la televisión en toda la historia, más que Drácula o James Bond, incluso), es que sus métodos descansan fundamentalmente en su inteligencia y capacidad de observación y deducción, aunque también en ocasiones se ayuda de la ciencia, particularmente de la química, de la que es un entendido. También el investigador se vale de su vasta cultura, la buena información de lo contingente (obtenida de la prensa) y una extraordinaria habilidad para conectar elementos que aparentemente no tienen relación alguna. Sorprende así a Watson, su compinche, clientes, testigos, culpables y colaboradores. No le falta un poco de vanidad y también cierto desgano cuando los casos en que se solicita su participación no le plantean un gran reto intelectual a su hábil mente.

Las aventuras de Sherlock Holmes es una excelente forma de adentrarse al género policial desde su expresión más clásica y fundacional.


ASESINATO EN EL CANADIAN EXPRESS
Eric Wilson
El Barco de Vapor

Si alguien piensa que el policial debe ser un género exclusivamente para lectores adultos, por estar rodeado de crímenes, asesinos, sórdidas motivaciones y truculencia, está equivocado. Así lo prueba esta entretenidísima historia publicada por primera vez en 1976 y que no deja de agotar ediciones para hacerse descubrir por nuevos niños y niñas en los cinco continentes. Su autor es el canadiense Eric Wilson, un profesor universitario que ha escrito otros títulos en el mismo género para público infantil y juvenil.

Tom Austen es un niño de unos 12 años, ávido lector de novelas policiales que sueña con convertirse en un investigador privado. En vacaciones debe ir a visitar a su abuela, viaje que realiza en el Canadian Express, un tren que cruza Canadá de este a oeste y cuyo trayecto demora tres días. En el tren encuentra a su compañero de clases, Dietmar, quien viaja en similares circunstancias, por lo que se hacen mutua compañía, no sin cierta malicia entre ambos. Pero no serán los únicos pasajeros, obviamente. Durante el recorrido, Tom y Dietmar conocerán a otros viajantes, con quienes en algunos casos lograrán interactuar.

La calma se rompe cuando durante una noche se descubre un asesinato en el tren. El culpable parece evidente, pero Tom, con su instinto detectivesco, sospecha que hay otra explicación para el crimen y, en pleno viaje, inicia su propia indagación.

El libro incluye algunas ilustraciones que ayudan a imaginar las escenas. El resultado es entretención, suspenso y emociones para niños y no tan niños, además de una estimulante invitación a viajar en tren.


EL JUEGO DE RIPPER
Isabel Allende
Sudamericana

La exitosa escritora chilena y Premio Nacional de Literatura, Isabel Allende, se aventura en el género policial, estilo que cultiva su esposo, William C. Gordon, a quien dedica este trabajo. Se trata de El juego de Ripper, título que, como es frecuente en la autora, estuvo durante todo 2014 en la lista de los más vendidos, no solo en Chile, si no en buena parte de habla hispana.

En rigor, Allende no abandona completamente el estilo que la ha hecho célebre, cual es el desarrollo de los personajes y las tramas que los conectan, haciéndolos queribles, entrañables o, al menos, humanos e identificables. Ella misma declaró que su intención fue jugar un poco con el género policial, el que describe como en demasía sujeto a una receta o estructura clásica y predecible, y con personajes frecuentemente estereotipados. Así, en su versión, el primer tercio de la historia se va en presentarnos a los protagonistas principales y secundarios, y sus circunstancias; ya en la parte central los crímenes comienzan a sucederse y ganar mayor protagonismo y, en el último tercio, lo propiamente policial se funde en una acción galopante que avanza hacia el ansiado desenlace.

Todo sucede en el tolerante y bohemio San Francisco (California) del presente, en un contexto coral, pues abundan los personajes secundarios. La historia se concentra en Indiana Jackson, una joven, atractiva y esotérica terapeuta divorciada, que combina entre las fórmulas para ayudar a sus pacientes la aromaterapia, el reiki y el masaje. No obstante, el motor de la trama es su hija, Amanda, una adolescente en el último año de la secundaria –que cursa en régimen internado en la misma ciudad–, algo nerd e introvertida, que encuentra a su mejor amigo en su abuelo, Blake, un farmacéutico viudo, que vive con ellas.

Amanda y Blake participan en un juego de rol en línea llamado Ripper (en “honor” a Jack el Destripador, el asesino serial que asoló Londres en 1888). Allí, junto a otros 4 gamers adolescentes repartidos en distintas partes del mundo, intentarán ir dilucidando los crímenes que comienzan a verificarse en San Francisco y en los que encontrarán elementos en común que podrían referir a un asesino serial, pista que ni siquiera es manejada por la policía local. El grupo se involucrará aún más cuando una de las potenciales víctimas sea Indiana, la madre de Amanda.

La novela pierde algo del suspenso y la tensión propia del genero por el dedicación que la autora le da a los personajes y sus tramas, como ya se dijo, pero, en compensación, ese mismo desarrollo hace pasar un rato agradable al lector al involucrase éste con las historias, conflictos y personalidades de los protagonistas. “Policial a lo Allende”, escritora inquieta que sigue explorando las posibilidades que la literatura le ofrece a su prolífica pluma.

Rebelión en la granja


George Orwell

También traducida como “La granja de los animales”, este clásico del escritor inglés, publicado en 1945, no es otra cosa que una alegoría sobre el totalitarismo impuesto por José Stalin en la Unión Soviética, el que fue denunciado en la misma URSS por el sucesor del jerarca, Nikita Krushchev, en el llamado “Informe Secreto” de 1956, una vez muerto el dictador.

Esto no solo convierte a Orwell en un lúcido y adelantado observador de su época, sino también en un escritor valiente que se atrevió a desafiar con esta obra a una de las, por entonces, naciones más poderosas del mundo, triunfadora de la II Guerra Mundial, nada menos.

Los animales de una granja inglesa, hartos de los abusos del propietario, se revelan y toman el control de la misma, liderados por tres cerdos. No sin reveses, los animales van subsanando los inconvenientes de asumir las distintas labores de la granja, además de sus tradicionales funciones como animales. La visión de lograr una mejor vida les hace asumir varios sacrificios y ceñirse a una férrea disciplina… y las cosas parecen progresar. La granja animal fija algunos principios rectores, pletóricos de idealismo e igualdad, que se escriben en un muro y orientan la labor. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos principios parecen irse reescribiendo, sin que nadie lo pueda confirmar del todo, así como también las prácticas y funciones al interior de este nuevo orden, hasta irse degenerando la utopía inicial, no sin víctimas entre los mismos miembros originales de la rebelión.