domingo, 29 de mayo de 2011

Rengo y el Día del Patrimonio


Es una frase común el decir que todos los pueblos tienen patrimonio. La vida misma, por el hecho solo de desarrollarse, conlleva experiencias, significaciones y referentes que con el paso del tiempo, van configurando para los seres humanos un acervo que se siente propio, particular… identitario. Más allá de las declaraciones oficiales que decretan la calidad de patrimonial, el patrimonio es un atributo que, en definitiva, habita en la conciencia de las personas… de los pueblos.

Rengo, por supuesto, también goza de su acervo común… de su patrimonio. Está el patrimonio material, expresado en edificios, plazas, hitos urbanos; y el inmaterial, compuesto por costumbres, tradiciones, saberes, personas. No obstante, la reciente celebración del Día Nacional del Patrimonio dejó al descubierto la tremenda deuda que como comunidad tenemos con el cuidado, puesta en valor y preservación de nuestro patrimonio común.

Desde que se instaurara, el Día del Patrimonio suele celebrarse con la apertura gratuita para los visitantes de los sitios declarados como tales. Y, si bien ya dijimos que aunque la condición patrimonial no depende de un decreto, la ausencia oficial de edificios en esa condición en Rengo evidencia la pereza o falta de visión de autoridades y sociedad organizada por luchar por la declaratoria de hitos de innegable valor para los renguinos.

No tuvimos ningún sitio en nuestra comuna que visitar el pasado domingo.

Más allá de la loable actividad organizada por la Biblioteca Municipal de Rengo, para reflexionar y aprender sobre nuestro patrimonio, la fiesta la vivimos desde afuera. Lugares emblemáticos como los subterráneos de la Basílica Santa Ana de Rengo, El Molino ubicado al costado suroeste del paso sobre nivel ferroviario, y otros edificios industriales, religiosos o de valor arquitectónico o histórico no son de acceso al público, ni siquiera en este día especial, por carecer de una legitimación y puesta en valor oficial, responsabilidad de todos, qué duda cabe, pero también de algunos, especialmente…

La Corporación Cultural de Rengo ha iniciado, desde hace casi un año, un esfuerzo por declarar a la Avda. Bisquertt y la Plaza de Armas de Rengo Zona Típica, calidad que además implica una serie de posibilidades de resguardo, protección y recursos para potenciar el área. Con gran entusiasmo de parte de la comunidad, que ha adherido al movimiento, se ha evidenciado por contraste la indiferencia edilicia (tal como en principio se detectó respecto a la planta de tratamiento de biosólidos de frustrada instalación en Rengo, durante la primera etapa de oposición ciudadana a la medida). Hace tan solo unos días, con estupor pude ver como un camión vaciaba aguas de desconocida procedencia en la pileta de la mencionada Plaza, a vista y paciencia de los vecinos y en plena tarde, estropeando además el piso que circunda la fuente.

La valoración de lo propio dignifica a la comunidad, que es la primera favorecida de su puesta en valor y resguardo. De eso hay muchos ejemplos. Se ha dicho que los pueblos sin identidad no son “pueblos”, realmente… sino dormitorios, habitáculos, apenas soportes de personas que deambulan en sus quehaceres diarios.

Es de esperarse que para un próximo Día Nacional del Patrimonio tengamos más que celebrar como renguinos… que seamos y nos sintamos realmente invitados oficiales y participes activos de la fiesta.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Chillán Viejo y el "relato"


En las últimas semanas se ha instalado en el debate público el tema del “relato” como una cualidad que le faltaría al actual gobierno nacional. Sin embargo este atributo no solo es necesario en ese nivel. En toda escala en donde se desarrolle un proyecto relevante se debiera presentar una causa convocante, inspiradora, que oriente y estimule.

Desde que se reconstituyera como comuna, en Chillán Viejo se experimentó lo que podríamos llamar un “relato”. Su condición de cuna del padre de la patria; su pasado resilente; su apacible encanto le dotan de historia e identidad.

Capitalizando lo anterior, la administración que inauguró esta nueva etapa comunal hizo un trabajo profundo, que no se agotó en la implementación del equipamiento urbano y de servicios propios de su nueva condición, sino que consideró además lo cultural.

No se trató de la agenda cultural efectista y fácil, que suele abundar en los municipios. En Chillán Viejo, por el contrario, se investigó, potenció y divulgó la historia local; se editaron libros o series de libros, se instaló una infraestructura urbana (edificio consistorial, paraderos, señalética) armónica y respetuosa con el pasado y ritmo tranquilo de la comuna. El “relato” chillánvejano se vivía en lo cotidiano… es más, se evidenciaba al ingresar (y al salir) de su territorio.

Con el cambio de administración comunal todo hacía pensar que esto -positivo, por cierto- se mantendría, matizándose otras cuestiones propias de la política municipal. El nuevo edil prometió, en la ceremonia en que asumió el mando, que con él se iniciaría una nueva forma de entender la gestión municipal… inédita en el mundo: la “gestión municipal convocante”. Prometedor discurso reflejo de la alta votación obtenida.

Sin embargo, lo que se ha exhibido en estos más de dos años es una administración que apenas mantiene el funcionamiento de lo que hay, con algunas mejoras propias de una gestión que no ha sido mala del todo, pero que carece de trascendencia… de “relato”. Tal vez por deformación profesional, el gobierno comunal se ha caracterizado por un marcado asistencialismo; a la vez la cultura ha decaído o, en el periodo estival, ha sido apenas algo carnavalesco y efectista.

He de esperar que el “relato” se recupere en Chillán Viejo, de las manos de quien sea.

Fotografía: A dos metros del monolito que indica el lugar donde nació Bernardo O'Higgins, yace desde hace más de un año un pilar caido tras el terremoto. El municipio chillanvejano busca hace años, junto a organizaciones sociales, culturales y académicas, traer hasta el parque monumental los restos del prócer.