miércoles, 27 de julio de 2011

El Teatro Municipal de Rengo: Entre la oportunidad y la amenaza


“Con todo, el Teatro Municipal de Rengo podría tener aún más vida, mejores recursos, que a la larga le significaran mayores ingresos; una planificación anual, coherente; con las alianzas y convenios con empresas e instituciones que el desafío requiere, justifica y amerita; medidas que en conjunto pongan en valor el recinto… porque se vienen tiempo de amenazas”

Cuando hablamos del Teatro Municipal de Rengo hablamos, nada menos, que del mejor escenario de la región de O’Higgins y, obviamente, también, del principal baluarte de nuestra comuna en cuanto a infraestructura cultural. Tras su última refacción integral (1999 – 2000), quedó en su momento como el mejor teatro de Chile en provincia (no se intervenía aún el Regional de Talca).

Aunque hoy carece de algunos elementos que le sacarían mejor partido a su infraestructura, dimensiones y acústica (por nombrar una: el telón de boca), cada vez que es visitado por experimentados artistas estos no pueden dejar de admirarse por las bondades técnicas (de diseño) y estéticas del recinto, cual fue el caso del cantautor Eduardo Gatti o el guitarrista Carlos Ledermann, quienes lo elogiaron una y otra vez en sus recientes visitas, arriba y bajo el escenario.

No obstante, por muchos años, cuando ya refaccionado dejó de usarse como cine (algo que muchos lamentamos y para lo cual, la verdad, no veíamos mayor incompatibilidad de uso) esta joya corrió el peligro de volverse un lujoso elefante blanco en medio de nuestra ciudad.

Afortunadamente, y de un modo in crescendo, las últimas administraciones municipales, mediante acuerdos con empresas, entidades, compañías, o el mismo Consejo de la Cultura han ido poco a poco incorporando a su cartelera diferentes tipos de espectáculos que le han dado uso. Así mismo, ha sido escenario para presentaciones de elencos locales, ya sea escolares, comunitarios, amateur o profesionales, en ballet, música, teatro y otras expresiones artísticas. Además, importantes entidades como CGE Distribución ó la Corte de Apelaciones de Rancagua celebran sus actividades culturales regionales (conciertos o su gala anual, respectivamente, este año) en nuestro teatro… por ser el único de envergadura en la región y contar con las condiciones para ello.

La Corporación Cultural de Rengo también ha hecho lo propio desarrollando en los casi dos años desde su reactivación variados eventos, uno de ellos nada menos la presentación de la Ópera de Beijing de Tianjin, espectáculo internacional venido directamente desde China para conmemorar los 40 años de relaciones entre ese país y el nuestro. Los eventos de la CCR realizados en este periodo han gozado fundamentalmente de tres elementos indispensables: una impecable organización, una gran calidad en la producción y la cálida y masiva respuesta del público.

Hasta empresarios artísticos (profesionales y otros más aficionados) se han atrevido a emprender con diferentes espectáculos (y suerte) en el Teatro Municipal de Rengo, adquiriendo experiencia, éxitos y uno que otro fracaso, más el legítimo lucro por la actividad, porque, señores, el arte no es solamente para hacer eventos benéficos. Los artistas, cultores y productores merecen que se asuma por parte de la sociedad su actividad como la de cualquier otro profesional; mismo profesionalismo que debe exigírseles en sus realizaciones y producciones.

Con todo, el Teatro Municipal de Rengo podría tener aún más vida, mejores recursos, que a la larga le significaran mayores ingresos e impacto social; una planificación anual, coherente; con las alianzas y convenios con empresas e instituciones que el desafío requiere, justifica y amerita; medidas que en conjunto pongan en valor el recinto… porque se vienen tiempo de amenazas.

Con toda justicia, en una política que es nacional, el gobierno ha anunciado la creación de un moderno teatro en la ciudad de Rancagua (a 28 kilómetros de distancia de Rengo), el cual tendrá un carácter de regional. Así mismo, se espera que el estado, una vez que estos recintos ya estén operativos, genere para esta decena de teatros que travesarán el país (Se construirá prácticamente uno por cada capital regional), itinerancias de conjuntos y solistas de diferentes manifestaciones artísticas, ya sean nacionales o extranjeros, que le aseguren así una parrilla programática constante, anual y fluida. Si no hay un oportuno posicionamiento del Teatro Municipal de Rengo, como uno con valía propia, todo indica que quedaremos excluidos de esta cartelera, resignados a ser escenario de heladas licenciaturas de colegio y uno que otro evento, eclipsado siempre por el poderoso, mediático y posesionado programa del proyectado teatro regional rancagüino.

En vez de eso, debiéramos buscar la sinergia entre los dos escenarios, pero esto no se logrará si primero no posesionamos lo propio.

Tenemos aproximadamente dos años para que Rancagua tenga su teatro, merecido, como ya dijimos. La cosa es qué hacemos como comunidad renguina y de los pueblos aledaños, para, en este lapso, consolidar nuestro teatro municipal como un referente ineludible en el colectivo general; como el teatro que alberge enormes experiencias y recuerdos, así como comodidades y garantía de calidad (lo que en definitiva fideliza a la audiencia y define todo en cuanto a preferencia y vigencia de un recinto de estas características).


Dejar de utilizarlo como estadio para mirar partidos de la selección en pantalla gigante, parece obvio, pero eso por sí solo no logrará el objetivo. Usarlo como lo que es, un lugar para la expresión de las artes, particularmente las escénicas, y no como centro de reuniones, asambleas o seminarios, para lo cual bien podría haber otros y más cómodos espacios (y en Rengo los hay), sin duda, también ayuda, pero no es lo clave.

Lo fundamental es que autoridades, usuarios (público), artistas, gestores, organizaciones afines, productores (serios, no los truchos), etc. fortalezcan y nutran al recinto con eventos relativamente periódicos, que reúnan tanto las manifestaciones artísticas y creativas de los talentos locales (que los hay en abundancia) como de los externos, pero, que sobretodo, impriman en cada una de estas actividades y emprendimientos, calidad, organización y producción. La confluencia de estos tres elementos (calidad, organización y producción) es lo que hace que el público (en definitiva, quien manda) prefiera una recinto u otro, y diga, “acá yo prefiero venir; conozco este teatro desde hace tiempo, acá se hacen buenas cosas, las saben hacer, las he vivido, la he pasado bien y nunca me he ido defraudado”.

Mientras se deciden quienes deben actuar al respecto, el tiempo corre…

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