lunes, 20 de agosto de 2012

El 20 de Agosto y las Tradiciones Republicanas



No es la vista del Presidente per se (quien quiera que este sea) lo que impide que la celebración y homenaje a O´Higgins retome el arraigo y solemnidad en Chillán Viejo cada 20 de agosto, sino la falta altura de miras, serenidad, decoro, caballerosidad y sentido republicano de autoridades locales y nacionales.

La reciente celebración del natalicio de Bernardo O’Higgins ha suscitado, desde antes que se realizara la jornada central -el Desfile en Chillán Viejo-, el cruce de opiniones y reflexiones sobre la pérdida del sentido republicano y fiesta familiar y comunitaria de este evento.

Cabe entonces, aunque sea muy sucintamente, revisar los factores que han provocado esta tendencia. Bien se dice que solo un buen diagnóstico permite efectivas correcciones.

Sin duda el factor que, desde el gobierno de Salvador Allende, el acto cuente tradicionalmente con la presencia del Presidente de la República, principal autoridad del país -considerándose además que la figura homenajeada fue precursor de nuestra independencia y alguien que detentó el cargo de jefe de gobierno- no significa más que revestir de rango y dignidad oficial las celebraciones, errándose, a mi modo de ver, al achacar a este hecho la pérdida de tradición comunitaria y sentido republicano del acto. Por lo demás, este elemento no afectó antes la participación de la ciudadanía en el mismo, sino que otorgó a la celebración una relevancia nacional.

Más recientemente, luego de no presentarse inconvenientes en los desfiles en que asistió la Presidenta Bachelet, el Alcalde de Chillán Viejo advirtió públicamente que en su visita el debutante Presidente Piñera se encontraría con la molestia de los chillanvejanos ante la anunciada cárcel que se construiría, por entonces, en la comuna. Fue por tanto, el edil quien primeramente instrumentalizó políticamente el evento en su cruzada por evitar la instalación de la cárcel en la zona. Esto es más plausible aún si consideramos la anual utilización en su administración del pabellón patrio del Parque Monumental como árbol de pascua, colgándole luces que permanecen allí hasta marzo del año siguiente. El poco celo cívico con esté emblema y acto queda así en evidencia en la máxima autoridad comunal.

La desproporcionada reacción del equipo del Presidente, con bochornosos episodios para con invitados y público en general, la agobiante seguridad y exclusión para con los vecinos y el acarreo de gente de otras comunas para que aplauda a las autoridades, no hicieron más que “apagar el incendio con bencina”, en una dinámica de tensión e incertidumbre que no se ha vuelto a apaciguado en las siguientes visitas del mandatario.

No es por tanto, como se ve, la vista del Presidente per se (quien quiera que este sea) la que altera o impide que la celebración y homenaje a O´Higgins retome el arraigo y orgullo que tradicionalmente tuvo para los vecinos de Chillán Viejo y la provincia; sino son la altura de miras, serenidad, decoro, caballerosidad y sentido republicano de autoridades locales y nacionales, más los buenos oficios de los organizadores, lo que harán un 20 de agosto más solemne y al mismo tiempo festivo, más motivo de orgullo de chillanejos y chillanvejanos y más justo y digno a los méritos del héroe, que precisamente, en su último acto oficial, antes que salvaguardad su investidura, prefirió el bien del país que juró servir.

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