miércoles, 26 de junio de 2013

El voto a Michelle Bachelet


¿Cuándo la Concertación, y todo lo que se suponía encarnaba, se convirtió tan solo en un comercial? Si, ya sé que el NO ganó el plebiscito de 1988 con algo parecido a un comercial -la franja- entre otros factores mayores, pero la pregunta es ¿Cuándo la Concertación se redujo solo a eso? ¿a una evocación de emociones, deslavada de política?

A propósito de las futuras elecciones presidenciales, más allá de las primarias, incluso, me he dedicado a hacer, improvisada y desperdigadamente, un “experimento”: consultarle a las personas con intención de votar, las razones para apoyar a su candidato o candidata. Y en ello me he encontrado con una constante que me ha llamado mucho la atención:

Toda la gente que me ha dicho va a votar por Bachelet y a la que le he preguntado por los motivos, me da por respuesta argumentos emocionales... Nada respecto al programa; nada de contrastar lo que fue su gobierno con las propuestas actuales de su campaña... Nada. Solo "argumentos" emocionales.

Valga aclarar que la "encuesta" la vengo “aplicando” hace tiempo, o sea, desde antes de que comenzara la franja electoral, vía mensajería a través de facebook con contactos o amigos, o en persona, preguntando honesta y respetuosamente, de modo informal -y atentando contra el método científico-, como ya he señalado. TODAS las personas a las que les he preguntado me han dado argumentos emocionales para fundar el apoyo a Michelle Bachelet.

Por supuesto, la franja electoral por primarias ha rescatado y explotado este, “su capital”, pero ¿acaso es su único capital? ¿Cuándo la Concertación, y todo lo que se suponía encarnaba, se convirtió tan solo en un comercial? Si, ya sé que el NO ganó el plebiscito de 1988 con algo parecido a un comercial -la franja- entre otros factores mayores, pero la pregunta es ¿Cuándo la Concertación se redujo solo a eso? ¿a una evocación de emociones, deslavada de política?

En la campaña presidencial pasada -perdida por Frei ante Piñera- la consigna del conglomerado era "para que no gobierne la derecha" -y ganó la derecha y cambios sustantivos no hubo-, y la otra consigna, para segunda vuelta, fue un "no da lo mismo" tan vacuo como lo que esta coalición tiene para ofrecerle -hace rato- al país.