lunes, 9 de septiembre de 2013

Justicia y DD.HH. (Reflexión a 40 años del golpe de estado en Chile)



"Hoy se bien adonde están las cosas muertas
No me vengan con oscuras bendiciones
Sólo quiero un beso tibio de la vida
Sin recuerdo de tortura y dictadores".
(Víctor Heredia, "Mara")


No se pueden exigir ni perdones, ni olvidos, ni reconciliaciones... (no "son" si son exigidos y no voluntarios). Pero hay una cosa que si es exigible: se le debe exigir al estado, al país, a la comunidad, a los organismos que corresponde...: LA JUSTICIA. Y no se habría acumulado tanta rabia, resentimiento y frustración si, en forma oportuna (al menos, ya en democracia), se hubiese practicado la JUSTICIA, proporcional a las faltas cometidas y no a las conveniencias cortoplacistas del momento (y que ya vimos que no son soluciones perdurables en el largo plazo). LA VERDAD nunca debe ofender; aunque resulte desagradable, la verdad libera... y la justicia... la justicia calma y repara en parte... da cierto tipo de "paz" y, al menos, no hace perpetuo el atropello del estado a los familiares de la víctimas y a los sobrevivientes a las torturas, exoneraciones y exilio. JUSTICIA, simplemente, no en la medida de lo posible, la JUSTICIA, y no los perdones oportunistas, las reconciliaciones forzadas, y los olvidos exigidos. ¿Quién perdona, olvida y se reconcilia de lo que está impune? Los errores y los horrores se "reparan" (en parte) con JUSTICIA. Cuando ya la tengamos, honestamente hablemos de reconciliación... Sin justicia, el olvido sólo sirve a quien agredió, o a sus partidarios. La Justicia no es odiosa... el no recibirla, sí.