viernes, 19 de septiembre de 2014

Chillanejos protestan contra el rodeo en la medialuna




Una treintena de personas se manifestó pacíficamente en las afueras de la Medialuna de Chillán para expresar su repudio al rodeo como práctica deportiva.


Al grito de “Huaso, entiende, los animales sienten” o “Rodeo, tortura, ni arte ni cultura”, un grupo de personas se manifestaron, apoyados con pancartas, contra el rodeo en la entrada de la Medialuna de Chillán.

Pasadas las 12:00 hrs. del viernes 19 de septiembre, unos treinta manifestantes se apostaron frente al recinto, escoltados por carabineros, para expresar pacíficamente su rechazo a este deporte, que cada año ha venido generando más críticas de parte de grupos y personas contra el maltrato animal.

Autoconvocados a través de facebook, no es primera vez que un grupo de personas, principalmente jóvenes, pero también familias, se manifiesta en la ciudad contra el que hoy se conoce como el deporte nacional.

Surgido durante la colonia como práctica necesaria para reconocer y separar el ganado de los distintos hacendados, que pastaba por largas temporadas en territorio abierto, el rodeo luego se fue ritualizando hasta convertirse en una práctica recreativa. No obstante, cada vez es objeto de mayores críticas como una tradición que hoy no implica utilidad ninguna, solo innecesario maltrato animal concebido como espectáculo, según sus detractores.

Con la promulgación, durante estas fiestas patrias, de la ley que otorga a la rayuela la categoría de deporte nacional (mismo estatus que hoy tiene el rodeo), los activistas esperan que esta práctica, entretenida, económica y que pueden practicar grandes y chicos, vaya desplazando a las medialunas por canchas de tejo en los barrios y festividades.


La manifestación se disolvió sin incidentes.

domingo, 15 de junio de 2014

La selección de Hungría en Rengo durante el Mundial Chile '62, según Daniel Matamala



En su libro "1962. El mito del mundial chileno" (Ediciones B, 2010), el periodista Daniel Matamala dedica un par de párrafos a la estadía de la selección de Hungría en Rengo, ciudad que funcionó como "villa olímpica" de la sede Rancagüa donde el cuadro europeo jugó la primera ronda del Mundial de Fútbol Chile 1962. Aunque el hecho tiene feliz recuerdo en la ciudad de la región de O´Higgins, que honró el acontecimiento dándole el nombre de República de Hungría a una de sus avenidas, nada menos, lo que arroja el trabajo de Matamala es algo un tanto más ingrato. Veamos lo que escribe:


"La falta de alojamientos en Rancagua también obligó a Hungría a emigrar, hasta Rengo.

(...)

"En cuanto a los húngaros, llegan el martes 22 al hotel Municipal de Rengo y montan en cólera cuando les asignan piezas dobles, y no individuales como habían reservado. Tras un tenso impasse, un médico de apellido Horsac, húngaro residente, oficia de intérprete y mediador para solucionar el problema. Luego el ánimo no es de los mejores, pese a que las autoridades locales se desviven por atender a sus visitantes ilustres. De almuerzo se sirve un caldillo de congrio, como especialidad local, pero los futbolistas rechazan el menú y piden hamburguesas. No hay mejor recepción para un grupo folklórico que interpreta cuecas y tonadas para un público tan sordo como descortés.

"Más bochornoso es lo que ocurre el sábado 26, cuando un grupo musical planea un esquinazo para después del almuerzo. La presentación ni siquiera comienza: tras dar cuenta del postre de macedonia y Nescafé, los futbolistas se paran de sus asientos y se van a dormir la siesta, ante la incredulidad y la indignación del agraviado grupo de huasos." (págs. 291 - 292)

domingo, 25 de mayo de 2014

Moteras de Chillán



"Los locales se instalan desde el mes de septiembre –saludando la llegada de la primavera y las fiestas patrias– y se retiran con el término del verano, siendo la temporada de mejor venta la que transcurre entre los meses de noviembre y febrero, cuando se concentran las altas temperaturas y se hace apetecible la bebida"

Los lugares no solo están compuestos por personas y relatos, sino también por sabores. Y en Chillán, además de las icónicas longanizas y los multicolores frutos y verduras que ofrece la feria local, resulta emblemático el vaso de mote con huesillo brindado por las Moteras.

Aunque su instalación original surge en los alrededores de la Feria de Chillán, el lugar más conocido, como conjunto de puestos que ofrecen el brebaje, fue el sector de Avda. O’Higgins, donde estuvieron instaladas por décadas. Allí no solo ofrecieron a consumidores locales su especialidad, sino que de modo muy significativo a los veraneantes que, en el trayecto de ida o de regreso al sur del país, encontraron en el refrescante vaso de mote con huesillo el mejor testimonio de encontrarse ya en la histórica ciudad, haciendo de los puestos una parada ideal del viaje de verano. Hoy, tras la intervención de la Avda. O’Higgins, las moteras se han instalado no muy lejos de allí, en la calle Arturo Prat, al costado de la Plaza Victoria, buscando generar una nueva tradición en ese entorno.

El mote con huesillo es una bebida no alcohólica típicamente chilena, que se sirve en todo el país, pero que en Chillán adquiere características especiales por la impronta que le otorgan las moteras. Los locales se instalan desde el mes de septiembre –saludando la llegada de la primavera y las fiestas patrias– y se retiran con el término del verano, siendo la temporada de mejor venta la que transcurre entre los meses de noviembre y febrero, cuando se concentran las altas temperaturas y se hace apetecible la bebida para combatir el calor.

Así el mote con huesillo es uno de nuestros sabores, y el oficio de su preparación, como el ritual de consumirlo en uno de los tradicionales locales de Chillán, una de esas costumbres que crea identidad.


Texto preparado para la Guía del Día del Patrimonio 2014, en Chillán, a cargo de la Unidad de Patrimonio de la Ilustre Municipalidad de Chillán.
Ilustración de Benjamín Kloss para la misma publicación.

lunes, 5 de mayo de 2014

La cultura ad honorem




"Hay otras personas que encuentran aceptable retribuir la participación de un creador con un vaso de vino y una empanada (o una cerveza y un completo, según el contexto). Ni hablar de los que se sienten magnánimos al ofrecer cubrir pasajes o fletes, o los mecenas del canje, encontrables en varios bares de la ciudad"

Que esto servirá para que te conozcan; aumentará tu curriculum; te abrirá muchas puertas; que es un trabajo que merece hacerse, pero no hay dinero… argumentos hay muchos para solicitar que el trabajo en cultura de profesionales (o aspirantes a serlo) se haga ad honorem (es decir, gratis).

La cultura es un bien social, y también un derecho al que todas las personas debieran acceder y por tanto, al menos en un nivel elemental, el estado debiera garantizar. Se parece, en este sentido, a la salud o la educación (tal vez malos ejemplos, por el cuestionamiento al funcionamiento de estos sistemas en nuestro país). No obstante, aunque hoy se luche por una educación y salud gratuita y de calidad como derecho básico para todos, a nadie se le ocurriría plantear que los profesores o los médicos trabajasen gratis para concretar la aspiración. Es de sentido común, incluso, que bajos ingresos a los profesionales claves en estos ámbitos irá en detrimento de la calidad resultante. Alguien debe pagar, siempre.

Entonces ¿por qué la cultura va a funcionar de manera diferente?

La dedicación, el estudio, la exploración, el ensayo, la producción, la difusión, la autocrítica, todo aquello requiere tiempo, inversión… y una cierta tranquilidad que proporciona la justa retribución económica. Que el profesionalismo que se demanda se corresponda con condiciones profesionales de trabajo (ingresos, recursos, espacios, plazos), no solo es una perogrullada, sino un requisito esencial.

Aún es posible ver en ciertas comunidades a personas escandalizadas porque una actividad artística con cobro de entrada no tiene un fin benéfico, sino destina la recaudación a cubrir los costos de producción y, con suerte, algún excedente para artistas y productores. Hay otras personas que encuentran aceptable retribuir la participación de un creador con un vaso de vino y una empanada (o una cerveza y un completo, según el contexto). Ni hablar de los que se sienten magnánimos al ofrecer cubrir pasajes o fletes, o los mecenas del canje, encontrables en varios bares de la ciudad.

Aún más, hay instituciones, municipios y grandes entidades culturales (con personas cultas en sus mandos) que encuentran plausible en pleno siglo XXI brindar “una oportunidad” al beneficiarse con el trabajo que una joven promesa puede realizar para demostrar capacidad… ad honorem, por supuesto. Como si no existieran los curriculum o los portafolios que acreditan experiencia, estudios, aptitudes y habilidades.

Naturalmente hay casos en que el trabajo puede ser gratuito. Actividades benéficas, o proyectos asociativos con un diseño y apuesta coherente que aspira a una retribución a mediano plazo, por ejemplo… o el placer de darse un gusto con alguna iniciativa no remunerada. Pero en todo caso, son instancias voluntarias, que de ninguna manera se pueden imponer. De lo contrario, quien busca hacerse conocido solo lo logrará como “el que trabaja gratis”.

Un cambio en la profesionalización de la cultura requiere, justamente, de un cambio cultural. Si no, serán los artistas los “mecenas” de quienes encargan su participación ¡un absurdo completo en la autodenominada capital cultural “no oficial” del país!

Por Jorge Díaz Arroyo. Columna "Capital Cultural", publicada el lunes 5 de mayo de 2014 en diario La Discusión, de Chillán

jueves, 1 de mayo de 2014

De videos, tabú, campaña del terror y reforma tributaria




"Al final, todo se reduce al manejo medial y a la cultura del miedo, que lo pone en práctica la campaña de los opositores a la reforma y sus estrategias de prensa, más que el video del gobierno"

No me explico la alharaca que han formado por el video del gobierno que explica, en su perspectiva, la reforma tributaria. El duopolio mediático, que responde a los intereses de la derecha chilena (cuestión sin mayor novedad y originalidad, no por ello menos cierta) ha descalificado la reforma con al menos seis contenidos por edición, todos los días, en forma de columnas, entrevistas o reportajes. ¿No parece legítimo que el gobierno haga su propia campaña y explique su propósito, y en forma más transparente, incluso (a través de un video claramente de propaganda), que la derecha económica (que nos vende propaganda disfrazada de información)?

Por lo demás, en el clip solo se dicen las cosas por su nombre, pero en el país del eufemismo, verse suavemente tocados por un video le ha dado urticaria a unos cuantos poderosos... pero claro, esos pocos tienen acceso a los medios de circulación nacional y amplifican el mensaje, haciéndolo parecer más representativo de lo que en verdad es.

Al final, todo se reduce al manejo medial y a la cultura del miedo, que lo pone en práctica la campaña de los opositores a la reforma y sus estrategias de prensa, no el video del gobierno.

Cuando venimos de celebrar el día de los trabajadores, llamo a que divulguemos la campaña, divulguemos el video, perdamos el miedo al cuento que nos pintan los magnates de la prensa, la banca y las grandes empresas (las mismas que no estafan con contratos fuleros y nos precarizan laboralmente con el multirut).


martes, 29 de abril de 2014

El mall y el mal




"Chillán también está ampliando su mall y puede ser la oportunidad para que este tenga una más amplia oferta (habrá nuevas salas de cine, al menos). Pero será el capital cultural y la demanda del público lo que hará “rentable” el proporcionarla"

A menudo el prejuicio, lugar común o la tentación snob afectan nuestras apreciaciones, haciéndolas tajantes y carentes de matices. Es lo que ocurre con los mall o centros comerciales cuando se oye de “opinólogos cultos” calificarlos como la encarnación de las peores lacras de la sociedad actual.

Es cierto que descriterios como el Mall de Castro o el proyecto Barón, en Valparaíso, dan pie a sendas y justificadas críticas. Para el caso del Mall de Castro, no es el centro comercial en sí el problema, sino la forma en como el proyecto se implementó (violando normativas y permisos y no contemplando un diseño ad-hoc al lugar). Por mucho que los turistas de temporada o los estetas deseen un Chiloé prístino en lo que se supone son sus tradiciones y paisaje, el recinto es un anhelo de la comunidad y les resuelve necesidades legítimas que la mayoría de nosotros no tenemos inconveniente en atender.

Veamos otro caso. A pocos kilómetros de Chillán se encuentra el Mall de Los Ángeles que, además de las tiendas anclas y un sinfín de locales pequeños, posee una bien dotada librería de la Feria Chilena del Libro, una galería de exposiciones amplia, una Biblioteca Viva (con préstamo a domicilio y en sala de libros, revistas y DVDs, además de dar talleres y charlas culturales), un cine con seis salas (que programa películas chilenas y cintas con buena crítica junto a blockbusters). ¿Es esto malo para Los Ángeles? ¿Por qué, si el mall de Chillán tuvo librería, esta cerró hace bastante tiempo, yéndose de la ciudad? ¿Por qué si la piratería también es una posibilidad en Los Ángeles ahí la librería se mantiene, incluso conviviendo a pocos metros con un espacio que presta libros gratis? ¿No será que el mall ofrece a una comunidad aquello que esta acoge y demanda?

Al tanto de lo provocativo de la analogía, permítanme decir que el tan alabado ágora griego fue una mezcla de plaza y mercado, donde los vecinos iban a hacer sus compras y aprovechaban de encontrarse, conversar y discutir sobre los asuntos públicos, pero también practicar el pelambre (es decir, junto a comprar, hablaban de lo importante y lo pedestre). La conversación dependía de los intereses y el capital cultural de cada individuo. El mall es lo mismo, pero veinticinco siglos después, con todo lo que aquello implica. Usted puede ir a comprar (pagando en cuotas que funcionan como canto de sirenas) productos que no necesita, o a encontrarse con amigos, discutir un asunto, adquirir libros, arte, moda o tecnología, etc, con el plus de estar en un recinto bajo techo, climatizado y con todo a mano. Según los hábitos de consumo de los usuarios el empresario ajustará la oferta.

En Chillán, incluso, el mall ha tenido una relación armónica con la emblemática feria, contando con el mercado techado como nexo; un público diverso transita por los tres espacios buscando cosas distintas en cada uno. Chillán también está ampliando su mall y puede ser la oportunidad para que este tenga una más amplia oferta (habrá nuevas salas de cine, al menos). Pero será el capital cultural y la demanda del público lo que hará “rentable” el proporcionarla. El mall bien puede ser nuestro ágora… y nuestro espejo.


Por Jorge Díaz Arroyo. Columna "Capital Cultural", publicada el martes 29 de abril de 2014 en diario La Discusión, de Chillán.
(Fotografía: Mall El Roble)

lunes, 21 de abril de 2014

Cardenal en Chillán Poesía



"La jornada fue el broche de oro para un muy buen trabajo del Grupo Literario de Ñuble, que este año celebró 50 años de existencia" 

Jueves Santo. La concurrencia abarrota la sala. Se anuncia una oración, lo que libera un soterrado murmullo: circula la expectación. A la primera frase se oye el repicar de las campanas. Ernesto Cardenal declama su “Oración por Marilyn Monroe” en la espléndida Lázaro Cárdenas, mientras desde la vecina parroquia Santo Domingo el tañido da un plus inesperado a la escena.

Así concluyó la XIV versión del encuentro Chillán Poesía, organizado por el Grupo Literario de Ñuble, que tuvo en el poeta, sacerdote, político y escultor nicaragüense su invitado más célebre del año y su historia.

El vate partió su lectura, la tarde del 17 de abril, con poemas de amor creados antes de abrazar su vocación religiosa, dedicados a sus novias de entonces. La audiencia celebró los remates ingeniosos y con tintes humorísticos de esos versos, como una familia que chochea a un ingenioso y querido abuelito –máxime si se sabe que luego éste hizo voto de castidad–; pero el vate solo calienta motores, para transitar luego a los poemas místicos y desde ahí a los revolucionarios. El público le siguió atento, no solo por respeto y contexto, sino gracias a la llaneza de la obra de Cardenal, quien postula que los poetas debieran escribir con claridad para hacerse entender masivamente a las audiencias.

Terminada la lectura, un atronador aplauso dio paso a una ronda de preguntas del público. Tratándose de un encuentro más divulgativo que erudito, las consultas no superaron el lugar común (el episodio con Juan Pablo II, la situación de Venezuela, un mensaje para los jóvenes, etc.), no obstante el octogenario invitado respondió con frases interesantes, revelando cierta reconciliación espiritual con el papa polaco, su incógnita respecto al proceso revolucionario post Chávez (a quien admira), y su esperanza para con la juventud: “hoy los jóvenes son el mensaje”, dijo.

La jornada fue el broche de oro para un muy buen trabajo del Grupo Literario de Ñuble, que este año celebró 50 años de existencia. Las otras mesas de Chillán Poesía no contaron con la misma respuesta de público, pero se sabe que el lírico, aún en los aficionados a la literatura, no es el género que más convoca. Menos con actividades programadas en días laborales y desde la mañana.

La organización apostó centrar la promoción del evento en la figura de Cardenal. Parece una decisión pragmática y acertada para ganar atención y visibilizar desde ahí el resto del programa. La difusión, que fue coherente, pudo haber sido más amplia, pero probablemente el siempre escaso financiamiento impidió mayor cobertura (sobre todo en cuanto a la disposición anticipada e impresa del programa).

Con todo, este año el evento dio cuenta de esmero y buen tino en gestión, producción y programación y, sea cual sea la matriz ideológica o la fe que se tenga (o no), la del jueves resultó una experiencia balsámica para el público participante, ideal para comenzar Semana Santa o los tres días de asueto (como quiera considerarse).

Por Jorge Díaz Arroyo. Columna "Capital Cultural", publicada el lunes 21 de abril de 2014 en diario La Discusión, de Chillán.

viernes, 18 de abril de 2014

Pasando revista: magazines de “negocios” en Chillán



"No hay acá criterio periodístico, de relevancia informativa, menos posibilidad de que el sagaz profesional de la información pueda hacer una indagación más aguda o crítica del servicio, negocio, o empresario. El billete manda… y compra"


Cuando se analiza el panorama de la prensa chilena de alcance nacional, los especialistas –desde hace años– han manifestado preocupación por la presión o interferencia que los grupos económicos (en la forma de auspiciadores o poderosos propietarios) tienen sobre el rol de la misma. La prensa tiene por misión informar a los lectores, y para dar un servicio de calidad, debe escrutar con independencia y celo la realidad social, económica, política y cultural de su comunidad. De ahí vienen valores como la objetividad y la veracidad, como también el prestigio, pertinencia y aporte del medio.

En Chillán, además de los dos diarios locales, existe una abundante cantidad de revistas de aparición mensual (o casi), publicadas por distintos propietarios, lo que debería suponer una variedad de temáticas, puntos de vista, independencia, y una sana y positiva disputa por hacer el reportaje más atractivo, la investigación más acuciosa, el enfoque más novedoso, el aporte más sustantivo, el golpe noticioso más audaz.

Nada más lejos de la realidad.

En Chillán se publican las revistas Nos, Murano, Forum, Tour Chillán, Chillán Magazine, Revista Todo Deportes (RTD), y Chillán Antiguo & Vitrina Urbana (recientemente fusionadas). De éstas, las cinco primeras se orientan a los negocios y al comercio (con los matices que se mencionarán más adelante); la sexta, se ocupa del deporte local, y la última de cultura y sociedad.

En la primera categoría (negocios y comercio), las publicaciones, se centran en su mayoría en los publirreportajes. Es decir, notas en que se entrevista a los propietarios o administradores de un negocio, por encargo de ellos mismos, para lo que pagan a la revista según tarifa por páginas. Por un valor adicional pueden estar en la portada. No hay acá criterio periodístico, de relevancia informativa, menos posibilidad de que el sagaz profesional de la información pueda hacer una indagación más aguda o crítica del servicio, negocio, o empresario. El billete manda… y compra. Esta herramienta no solo ha sido utilizada por empresarios o gerentes (que a veces disputan protagonismo a sus propios negocios), sino también por políticos en periodo electoral, o algún funcionario público en afán de posicionamiento. Se matiza lo anterior con columnas y notas magazinescas, aunque inocuas, sin quitarnos la idea que, en general, se nos está vendiendo gato por liebre. Sin desmarcarse del todo, Forum ofrece mayor contenido y análisis, aproximándose, aunque de lejos, a lo que las verdaderas revistas de negocio hacen: ofrecer información de relevancia a quienes toman decisiones en este ámbito, es decir, análisis e información de calidad. Chillán Magazine, en tanto, reparte sus contenidos en apoyar el proyecto Nuble Región, con las notas a las empresas de salud que avisan en la revista.

Esta situación probablemente no sea la óptima, ni siquiera para los mismos avisadores. Cobertura no es lo mismo que visibilidad, y menos credibilidad. Para que un aviso o reportaje se vea es necesario querer abrir la revista. Si sus contenidos son anodinos o irrelevantes, esto no se hará con la frecuencia ni la confianza esperada, aunque la revista se regale en nuestro mediopeliento barrio alto.

Por Jorge Díaz Arroyo. Columna "Capital Cultural", publicada el lunes 14 de abril de 2014 en diario La Discusión, de Chillán.

lunes, 7 de abril de 2014

Red Chillán Cultura Viva: entre la oportunidad y el chovinismo



"Ya es hora que Chillán deje de conformarse (y luchar) por símbolos vacuos y chovinistas y de el salto para hacer cultura de verdad… viva, como la Red, en su nombre, lo postula".

A fines de 2013 un grupo de artistas y gestores locales creó la Red Chillán Cultura Viva, instancia que en una convocatoria abierta organizó una convención en la cual se compartieron diagnósticos y definieron líneas de acción.

De las “Resoluciones y propuestas de (la) Convención de Cultura” podemos apretadamente resumir sus objetivos:

En cuanto al Municipio de Chillán, reestructurar la Oficina de Cultura, con una programación anual coherente; creación y mantención de elencos profesionales estables; apoyo a iniciativas de larga trayectoria; aumento a un 3% del presupuesto de cultura; mayor transparencia y pertinencia en la entrega de aportes entregados por bancos, creación de un comité consultor, etc.

Respecto al Consejo de la Cultura y las Artes, la agrupación se fijó proponer al nuevo director regional de cultura; lograr que la sede regional funcione en Chillán; demandar el rediseño de los fondos concursables; solicitar apoyo sistemático a iniciativas con trayectoria y realizar en conjunto una Bienal de Arte en Chillán.

Respecto a sí misma, la Red postula convertirse en una instancia de articulación para creadores y gestores locales; generar alianzas y colaboraciones con instituciones; participar en la concepción de estrategias de desarrollo cultural local; intervenir en los Premios de Artes; apoyar a Ñuble Región y a la creación de la Universidad de Ñuble.

Cada uno de estos postulados tiene mérito, sin perjuicio que se pueda opinar respecto a la implementación y a la priorización de estos objetivos o, incluso, ser contrario a alguno de ellos. En tal sentido, el debate cultural es abierto, en tanto público.

No obstante, a más de tres meses de la Convención, la agenda noticiosa ha dado cuenta que el énfasis de la Red Chillán Cultura Viva ha estado en temas que parecen menores: la insistencia en el funcionamiento de la sede regional en Chillán, o incluso de que el nuevo director regional debiera ser de ésta ciudad suenan a un chovinismo trasnochado que en sí mismo nada resuelve. Lo importante es que las modificaciones estructurales se implementen y las políticas, mejoradas, lleguen a toda la región, con eficacia e impacto.

Las señales dadas por la nueva ministra de cultura, respecto a generar vías de financiamiento más permanentes para iniciativas que por su naturaleza así lo requieren, así como a priorizar la participación de los actores regionales en la generación de políticas locales, son positivas; como lo es también la disposición de la Directora Regional (funcionaria de trayectoria, no chillaneja) a tener más presencia en Chillán e interceder ante el municipio para mejorar las relaciones para con los artistas y gestores locales. Ambos son gestos que la Red debiera recoger, gestionar y capitalizar para el logro de sus declarados objetivos.


Ya es hora que Chillán deje de conformarse (y luchar) por símbolos vacuos y chovinistas y de el salto para hacer cultura de verdad… viva, como la Red, en su nombre, lo postula.

Por Jorge Díaz Arroyo. Columna "Capital Cultural", publicada el lunes 7 de abril de 2014 en diario La Discusión, de Chillán. Fotografía de diario La Discusión.

lunes, 31 de marzo de 2014

Verde, amarillo y rojo



"Las apenas 150 personas que llegaron a ver la coronación de la reina de la vendimia y el show artístico, fueron un triste final para una fiesta que denotó esmero en relación a versiones anteriores. Pero también preocuparon los números elegidos para el evento".


La semana recién pasada tuvo al menos tres programas de música popular en la cartelera de la intercomuna, orientadas al público masivo: el jueves 26 el concierto de Gondwana en el frontis de la Gobernación, el sábado 28 el cierre de la Fiesta de la Vendimia y, el mismo día, la actuación de Saiko en D-Lirio in Club, en Chillán Viejo.

VERDE

La presentación de Gondwana, invitados por la Municipalidad de Chillán a través de la Oficina de Asuntos Juveniles, OMAJ, obedece a la iniciativa de brindar un show de bienvenida, abierto y gratuito, a los estudiantes de educación superior de la ciudad –y por extensión, a la comunidad toda–, esto, en el marco de ser en los hechos una ciudad universitaria. Una decisión atinada, bien ejecutada y coherente con el propósito descrito.

Aunque la elección de la banda pudiera obedecer al gusto de un público una generación anterior a la de los actuales estudiantes, la masiva respuesta, con más de 6 mil personas la fría noche del jueves, mostró que, para estos casos, optar por conjuntos consolidados, con amplio repertorio y reconocida calidad en directo, es apostar seguro. Por lo demás, el público que repletó el frontis de la gobernación, fue al que apuntaba el evento. Concluido el espectáculo a las 23:00 Hrs., la concurrencia se dispersó ordenadamente, cerrando una jornada con buena ejecución de la producción técnica cumplimiento en los horarios.

Valioso es también la iniciativa de invitar a las bandas locales D’Agagio y Verdeser para telonear al indiscutible plato fuerte que, precisamente es el que asegura masiva convocatoria. Se trata de una alianza virtuosa pues permite mostrar al amplio público el trabajo de agrupaciones emergentes, cumpliendo así un fin de difusión y posicionamiento.

AMARILLO

El cierre de la vendimia se vio afectado por las lluvias del sábado. Las actividades al aire libre sufrieron cancelaciones o cambios de escenario y, producto de las precipitaciones, el público también se vio mermado.

Puesto que la lluvia nocturna se preveía, el cambio de recinto para el espectáculo de cierre, del aire libre hacia la Casa del Deporte, pudo haberse difundido en forma más efectiva. Las apenas 150 personas que llegaron a ver la coronación de la reina de la vendimia y el show artístico, fueron un triste final para una fiesta que denotó esmero en relación a versiones anteriores. Pero también preocuparon los números elegidos para el evento. Una banda tropical y el humor son hoy parte de la idiosincrasia nacional respecto a lo que un show masivo implica, pero tener a Maluco, del desaparecido espacio Mecano, aparece como un despropósito para el final de una fiesta que tiene raíces criollas.

ROJO

La actuación del grupo Saiko en D-Lirio in club, en Chillán Viejo, sufrió una suspensión dada a conocer conjuntamente por la banda y la producción local, apenas 2 horas antes de comenzar el show, mediante las redes sociales. La cita se recalendarizará, pero de todas formas implica una señal indeseada si se pretende consolidar a la intercomuna como una plaza para espectáculos en vivo.

Por Jorge Díaz Arroyo. Columna "Capital Cultural", publicada el lunes 31 de marzo de 2014 en diario La Discusión, de Chillán.