lunes, 21 de abril de 2014

Cardenal en Chillán Poesía



"La jornada fue el broche de oro para un muy buen trabajo del Grupo Literario de Ñuble, que este año celebró 50 años de existencia" 

Jueves Santo. La concurrencia abarrota la sala. Se anuncia una oración, lo que libera un soterrado murmullo: circula la expectación. A la primera frase se oye el repicar de las campanas. Ernesto Cardenal declama su “Oración por Marilyn Monroe” en la espléndida Lázaro Cárdenas, mientras desde la vecina parroquia Santo Domingo el tañido da un plus inesperado a la escena.

Así concluyó la XIV versión del encuentro Chillán Poesía, organizado por el Grupo Literario de Ñuble, que tuvo en el poeta, sacerdote, político y escultor nicaragüense su invitado más célebre del año y su historia.

El vate partió su lectura, la tarde del 17 de abril, con poemas de amor creados antes de abrazar su vocación religiosa, dedicados a sus novias de entonces. La audiencia celebró los remates ingeniosos y con tintes humorísticos de esos versos, como una familia que chochea a un ingenioso y querido abuelito –máxime si se sabe que luego éste hizo voto de castidad–; pero el vate solo calienta motores, para transitar luego a los poemas místicos y desde ahí a los revolucionarios. El público le siguió atento, no solo por respeto y contexto, sino gracias a la llaneza de la obra de Cardenal, quien postula que los poetas debieran escribir con claridad para hacerse entender masivamente a las audiencias.

Terminada la lectura, un atronador aplauso dio paso a una ronda de preguntas del público. Tratándose de un encuentro más divulgativo que erudito, las consultas no superaron el lugar común (el episodio con Juan Pablo II, la situación de Venezuela, un mensaje para los jóvenes, etc.), no obstante el octogenario invitado respondió con frases interesantes, revelando cierta reconciliación espiritual con el papa polaco, su incógnita respecto al proceso revolucionario post Chávez (a quien admira), y su esperanza para con la juventud: “hoy los jóvenes son el mensaje”, dijo.

La jornada fue el broche de oro para un muy buen trabajo del Grupo Literario de Ñuble, que este año celebró 50 años de existencia. Las otras mesas de Chillán Poesía no contaron con la misma respuesta de público, pero se sabe que el lírico, aún en los aficionados a la literatura, no es el género que más convoca. Menos con actividades programadas en días laborales y desde la mañana.

La organización apostó centrar la promoción del evento en la figura de Cardenal. Parece una decisión pragmática y acertada para ganar atención y visibilizar desde ahí el resto del programa. La difusión, que fue coherente, pudo haber sido más amplia, pero probablemente el siempre escaso financiamiento impidió mayor cobertura (sobre todo en cuanto a la disposición anticipada e impresa del programa).

Con todo, este año el evento dio cuenta de esmero y buen tino en gestión, producción y programación y, sea cual sea la matriz ideológica o la fe que se tenga (o no), la del jueves resultó una experiencia balsámica para el público participante, ideal para comenzar Semana Santa o los tres días de asueto (como quiera considerarse).

Por Jorge Díaz Arroyo. Columna "Capital Cultural", publicada el lunes 21 de abril de 2014 en diario La Discusión, de Chillán.

1 comentario:

María Pérez dijo...

¡Profesor! Reencontré su blog luego de muchos años de andanzas. Probablemente no se recuerde de mí, sin embargo, me he acordado de usted. Espero que todo ande bien, me alegra demasiado saber que sigue con el blog.
Lo seguiré desde ahora,
Un abrazo.