lunes, 7 de abril de 2014

Red Chillán Cultura Viva: entre la oportunidad y el chovinismo



"Ya es hora que Chillán deje de conformarse (y luchar) por símbolos vacuos y chovinistas y de el salto para hacer cultura de verdad… viva, como la Red, en su nombre, lo postula".

A fines de 2013 un grupo de artistas y gestores locales creó la Red Chillán Cultura Viva, instancia que en una convocatoria abierta organizó una convención en la cual se compartieron diagnósticos y definieron líneas de acción.

De las “Resoluciones y propuestas de (la) Convención de Cultura” podemos apretadamente resumir sus objetivos:

En cuanto al Municipio de Chillán, reestructurar la Oficina de Cultura, con una programación anual coherente; creación y mantención de elencos profesionales estables; apoyo a iniciativas de larga trayectoria; aumento a un 3% del presupuesto de cultura; mayor transparencia y pertinencia en la entrega de aportes entregados por bancos, creación de un comité consultor, etc.

Respecto al Consejo de la Cultura y las Artes, la agrupación se fijó proponer al nuevo director regional de cultura; lograr que la sede regional funcione en Chillán; demandar el rediseño de los fondos concursables; solicitar apoyo sistemático a iniciativas con trayectoria y realizar en conjunto una Bienal de Arte en Chillán.

Respecto a sí misma, la Red postula convertirse en una instancia de articulación para creadores y gestores locales; generar alianzas y colaboraciones con instituciones; participar en la concepción de estrategias de desarrollo cultural local; intervenir en los Premios de Artes; apoyar a Ñuble Región y a la creación de la Universidad de Ñuble.

Cada uno de estos postulados tiene mérito, sin perjuicio que se pueda opinar respecto a la implementación y a la priorización de estos objetivos o, incluso, ser contrario a alguno de ellos. En tal sentido, el debate cultural es abierto, en tanto público.

No obstante, a más de tres meses de la Convención, la agenda noticiosa ha dado cuenta que el énfasis de la Red Chillán Cultura Viva ha estado en temas que parecen menores: la insistencia en el funcionamiento de la sede regional en Chillán, o incluso de que el nuevo director regional debiera ser de ésta ciudad suenan a un chovinismo trasnochado que en sí mismo nada resuelve. Lo importante es que las modificaciones estructurales se implementen y las políticas, mejoradas, lleguen a toda la región, con eficacia e impacto.

Las señales dadas por la nueva ministra de cultura, respecto a generar vías de financiamiento más permanentes para iniciativas que por su naturaleza así lo requieren, así como a priorizar la participación de los actores regionales en la generación de políticas locales, son positivas; como lo es también la disposición de la Directora Regional (funcionaria de trayectoria, no chillaneja) a tener más presencia en Chillán e interceder ante el municipio para mejorar las relaciones para con los artistas y gestores locales. Ambos son gestos que la Red debiera recoger, gestionar y capitalizar para el logro de sus declarados objetivos.


Ya es hora que Chillán deje de conformarse (y luchar) por símbolos vacuos y chovinistas y de el salto para hacer cultura de verdad… viva, como la Red, en su nombre, lo postula.

Por Jorge Díaz Arroyo. Columna "Capital Cultural", publicada el lunes 7 de abril de 2014 en diario La Discusión, de Chillán. Fotografía de diario La Discusión.

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