sábado, 29 de julio de 2017

Literatura Policial: Invierno de crímenes


El género policial ha fascinado por años a los lectores de todo el globo, en distintos idiomas, convirtiéndose en uno de los estilos más populares de la narrativa. He aquí un menú variado, con propuestas clásicas, contemporáneas e, incluso, narraciones para niños.


Por Jorge Díaz Arroyo


Un crimen (o varios), muchos sospechosos, pistas evidentes y otras sutiles dispersas a lo largo del relato… y el afán de encontrar al culpable antes que el narrador lo revele. Esos son los ingredientes que han fascinado a millones de lectores que se han encontrado con el género policial. De las páginas la temática ha saltado al cine, el teatro, la televisión y hasta los juegos de mesa, como Clue u otros virtuales, que se juegan en línea con varios participantes interconectados. El policial ya es parte de la cultura popular, y ha sido homenajeado, incluso, por escritores que no cultivan el género y series animadas como Los Simpson como ocurrió en el episodio “¿Quién mató al Sr. Burns?”.


LAS AVENTURAS DE SHERLOCK HOLMES
Arthur Conan Doyle

Pero vayamos al origen. Para muchos, el creador del género es sir Arthur Conan Doyle, quien en 1887 dio vida al célebre detective privado Sherlock Holmes en la novela Estudio en escarlata. Holmes es un inteligentísimo investigador que, dada su habilidad y talento, asesora incluso a la policía en casos complejos, gozando de gran reputación en la sociedad inglesa y europea.

En Las aventuras de Sherlock Holmes, lo vemos junto a su inseparable amigo y colaborador, el Dr. Watson, quien también es el encargado de relatarnos los casos. Son siete, en total, los reunidos en este título, que van desde el misterioso robo de unos poco valiosos bustos en yeso de Napoleón, hasta las angustias de una joven profesora de música que se ve perseguida por un ciclista cuando ella, en mismo tipo de vehículo, se dirige a dar clases a una casa particular.

Aunque el libro fue publicado en 1892, los episodios narrados ocurren en la Inglaterra de fines del siglo XIX, y primeros años del XX. Es decir, el autor se ubica en un futuro cercano para narrar los hechos. Para entonces, en la ficción, Holmes ya ha muerto y Watson narra las historias basándose en sus recuerdos y las notas que tomó de cada caso mientras acompañaba al investigador.

Lo fascinante de Sherlock Holmes (el personaje literario más veces llevado al cine y la televisión en toda la historia, más que Drácula o James Bond, incluso), es que sus métodos descansan fundamentalmente en su inteligencia y capacidad de observación y deducción, aunque también en ocasiones se ayuda de la ciencia, particularmente de la química, de la que es un entendido. También el investigador se vale de su vasta cultura, la buena información de lo contingente (obtenida de la prensa) y una extraordinaria habilidad para conectar elementos que aparentemente no tienen relación alguna. Sorprende así a Watson, su compinche, clientes, testigos, culpables y colaboradores. No le falta un poco de vanidad y también cierto desgano cuando los casos en que se solicita su participación no le plantean un gran reto intelectual a su hábil mente.

Las aventuras de Sherlock Holmes es una excelente forma de adentrarse al género policial desde su expresión más clásica y fundacional.


ASESINATO EN EL CANADIAN EXPRESS
Eric Wilson
El Barco de Vapor

Si alguien piensa que el policial debe ser un género exclusivamente para lectores adultos, por estar rodeado de crímenes, asesinos, sórdidas motivaciones y truculencia, está equivocado. Así lo prueba esta entretenidísima historia publicada por primera vez en 1976 y que no deja de agotar ediciones para hacerse descubrir por nuevos niños y niñas en los cinco continentes. Su autor es el canadiense Eric Wilson, un profesor universitario que ha escrito otros títulos en el mismo género para público infantil y juvenil.

Tom Austen es un niño de unos 12 años, ávido lector de novelas policiales que sueña con convertirse en un investigador privado. En vacaciones debe ir a visitar a su abuela, viaje que realiza en el Canadian Express, un tren que cruza Canadá de este a oeste y cuyo trayecto demora tres días. En el tren encuentra a su compañero de clases, Dietmar, quien viaja en similares circunstancias, por lo que se hacen mutua compañía, no sin cierta malicia entre ambos. Pero no serán los únicos pasajeros, obviamente. Durante el recorrido, Tom y Dietmar conocerán a otros viajantes, con quienes en algunos casos lograrán interactuar.

La calma se rompe cuando durante una noche se descubre un asesinato en el tren. El culpable parece evidente, pero Tom, con su instinto detectivesco, sospecha que hay otra explicación para el crimen y, en pleno viaje, inicia su propia indagación.

El libro incluye algunas ilustraciones que ayudan a imaginar las escenas. El resultado es entretención, suspenso y emociones para niños y no tan niños, además de una estimulante invitación a viajar en tren.


EL JUEGO DE RIPPER
Isabel Allende
Sudamericana

La exitosa escritora chilena y Premio Nacional de Literatura, Isabel Allende, se aventura en el género policial, estilo que cultiva su esposo, William C. Gordon, a quien dedica este trabajo. Se trata de El juego de Ripper, título que, como es frecuente en la autora, estuvo durante todo 2014 en la lista de los más vendidos, no solo en Chile, si no en buena parte de habla hispana.

En rigor, Allende no abandona completamente el estilo que la ha hecho célebre, cual es el desarrollo de los personajes y las tramas que los conectan, haciéndolos queribles, entrañables o, al menos, humanos e identificables. Ella misma declaró que su intención fue jugar un poco con el género policial, el que describe como en demasía sujeto a una receta o estructura clásica y predecible, y con personajes frecuentemente estereotipados. Así, en su versión, el primer tercio de la historia se va en presentarnos a los protagonistas principales y secundarios, y sus circunstancias; ya en la parte central los crímenes comienzan a sucederse y ganar mayor protagonismo y, en el último tercio, lo propiamente policial se funde en una acción galopante que avanza hacia el ansiado desenlace.

Todo sucede en el tolerante y bohemio San Francisco (California) del presente, en un contexto coral, pues abundan los personajes secundarios. La historia se concentra en Indiana Jackson, una joven, atractiva y esotérica terapeuta divorciada, que combina entre las fórmulas para ayudar a sus pacientes la aromaterapia, el reiki y el masaje. No obstante, el motor de la trama es su hija, Amanda, una adolescente en el último año de la secundaria –que cursa en régimen internado en la misma ciudad–, algo nerd e introvertida, que encuentra a su mejor amigo en su abuelo, Blake, un farmacéutico viudo, que vive con ellas.

Amanda y Blake participan en un juego de rol en línea llamado Ripper (en “honor” a Jack el Destripador, el asesino serial que asoló Londres en 1888). Allí, junto a otros 4 gamers adolescentes repartidos en distintas partes del mundo, intentarán ir dilucidando los crímenes que comienzan a verificarse en San Francisco y en los que encontrarán elementos en común que podrían referir a un asesino serial, pista que ni siquiera es manejada por la policía local. El grupo se involucrará aún más cuando una de las potenciales víctimas sea Indiana, la madre de Amanda.

La novela pierde algo del suspenso y la tensión propia del genero por el dedicación que la autora le da a los personajes y sus tramas, como ya se dijo, pero, en compensación, ese mismo desarrollo hace pasar un rato agradable al lector al involucrase éste con las historias, conflictos y personalidades de los protagonistas. “Policial a lo Allende”, escritora inquieta que sigue explorando las posibilidades que la literatura le ofrece a su prolífica pluma.

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