sábado, 29 de julio de 2017

Rebelión en la granja


George Orwell

También traducida como “La granja de los animales”, este clásico del escritor inglés, publicado en 1945, no es otra cosa que una alegoría sobre el totalitarismo impuesto por José Stalin en la Unión Soviética, el que fue denunciado en la misma URSS por el sucesor del jerarca, Nikita Krushchev, en el llamado “Informe Secreto” de 1956, una vez muerto el dictador.

Esto no solo convierte a Orwell en un lúcido y adelantado observador de su época, sino también en un escritor valiente que se atrevió a desafiar con esta obra a una de las, por entonces, naciones más poderosas del mundo, triunfadora de la II Guerra Mundial, nada menos.

Los animales de una granja inglesa, hartos de los abusos del propietario, se revelan y toman el control de la misma, liderados por tres cerdos. No sin reveses, los animales van subsanando los inconvenientes de asumir las distintas labores de la granja, además de sus tradicionales funciones como animales. La visión de lograr una mejor vida les hace asumir varios sacrificios y ceñirse a una férrea disciplina… y las cosas parecen progresar. La granja animal fija algunos principios rectores, pletóricos de idealismo e igualdad, que se escriben en un muro y orientan la labor. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos principios parecen irse reescribiendo, sin que nadie lo pueda confirmar del todo, así como también las prácticas y funciones al interior de este nuevo orden, hasta irse degenerando la utopía inicial, no sin víctimas entre los mismos miembros originales de la rebelión.

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