domingo, 20 de agosto de 2017

La chica del trombón


Antonio Skármeta
Debolsillo

Del Premio Nacional de Literatura 2014, Antonio Skármeta, es esta novela editada en 2001, que viene a ser una continuación de su anterior trabajo, La boda del poeta (1999), pero que, no obstante, se entiende perfectamente como pieza independiente, sin necesidad de haber leído su antecesora.

Década de 1940. Norte de Chile. Un trombonista llega de Europa junto a una niña blanca de dos años, para entregársela al que es su supuesto abuelo, Esteban Coppeta, emigrante de los Balcanes asentado en Antofagasta. El hombre adopta a la pequeña y la cría en la nortina ciudad, hasta que por salud y estrechez económica se trasladan hasta Santiago.

Desde ahí la novela coqueteará con distintos estilos o fórmulas, ya vistos en innumerables trabajos de distintos autores, sin aferrarse por ninguno. Veamos: no es un libro sobre la relación de una nieta inquieta, perspicaz y algo fuera de lugar entre una sociedad de mayoría morena, con su misterioso pero querendón abuelo. Algo de eso hay, pero pronto se verá que no es el nudo principal. Tampoco se trata de una adolescente que, ilusionada con la promesa del sueño americano y, sobre todo, con la fascinante música anglo y magia de Hollywood, va tras su sueño a las tierras del norte. Ni es la historia de una joven que, mientras crece, se reencuentra con su identidad, con su pasado y el de su familia, respondiendo así a una incógnita surgida desde que tiene consciencia. Ni siquiera la aparición de Salvador Allende como un personaje más en la trama convierte a la obra en un símil de la reconocida pieza del mismo autor, Ardiente Paciencia, donde Neruda es uno de los protagonistas.

La chica del trombón es un poco todas esas opciones, y al mismo tiempo ninguna en específico. ¿Qué es entonces? Bueno, como ya se dijo, una mezcla. Un relato donde la búsqueda (de la protagonista) es permanente, pero distinta según las etapas que atraviesa. Donde las concepciones no son estables, y los juicios sobre las personas tampoco absolutos y, si parecen serlo, son dables de modificarse por el peso de las circunstancias o las caprichosas vueltas de la vida. Un mundo donde no hay malos-malos, ni buenos-buenos; dónde los sueños y las expectativas, las ilusiones incluso, mutan y se transforman (más que claudican). En el fondo, La chica del trombón es una novela entrañable, que transcurre en 40 años, mostrando, a modo de telón de fondo, la sociabilidad, la política y la cultura de la clase media urbana chilena, sin pretensión sociológica.

La chica del trombón es un relato que se parece mucho a la vida.

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