domingo, 28 de enero de 2018

Libros de cine: Lecturas con control remoto



La presente selección de libros no trata, como ya vimos en un posteo anterior, de novelas adaptadas al cine, sino derechamente de libros sobre cine; es decir, textos que, desde distintos ángulos, estudian este medio de expresión que lleva más de un siglo fascinándonos.


Por Jorge Díaz Arroyo


NO LEÍ EL LIBRO PERO VI LA PELÍCULA
Mario Valdovinos
Uqbar

Con esta expresión que todos hemos dicho u oído, el escritor, docente y crítico literario, Mario Valdovinos, titula el presente trabajo, publicado por Uqbar en 2010. Se trata de un relato ameno en que el autor va reflexionando sobre la experiencia de ver cine, abordando parte de sus orígenes para, luego, llegar lo que ya adelanta el título: leer películas. Y es que en la medida que Valdovinos avanza, se va haciendo evidente como, poco a poco, la literatura ha ido influyendo en el arte de contar historias con imágenes en movimiento.

No se trata, especialmente al principio, de que algunas películas sean adaptaciones de novelas. El influjo es más sutil. Ciertos géneros literarios traspasarían algunos de sus códigos al estilo narrativo de los (nacientes) géneros cinematográficos. Identifica, por ejemplo, como en la filmografía de Chaplin está presente el folletín melodramático. Al respecto el autor señala que “[a Charles Chaplin] le encantaba la narración lacrimosa, de acceso universal, la que descansa sobre la base del sufrimiento, las emociones, la pérdida, la redención por amor y, en definitiva, la soledad y el abandono al no ser correspondido”.

Aunque la influencia de la literatura en el cine comenzó más bien por la estructura narrativa (planteamiento, conflicto, clímax, desenlace, catarsis) y el trasvasije de ciertos géneros del papel a la pantalla, luego las adaptaciones de ciertas novelas fueron algo inevitable: las historias leídas y re imaginadas por el lector al fin podían verse y los personajes obtener un rostro concreto. El libro revisa casos como Ladrón de bicicletas, Muerte en Venecia, La naranja mecánica, El último tango en parís y El túnel, entre varios otros. También aparecen adaptaciones de obras literarias chilenas como La muerte y la doncella, El cartero de Neruda y La luna en el espejo. El concepto de “fuente literaria” es amplio para Valdovinos, lo que le lleva a abordar incluso la película en dos partes Ché, protagonizada por Benicio del Toro e inspirada en los diversos diarios escritos por el guerrillero.

El autor deja claro que no todas las adaptaciones de la literatura al cine son logradas, y así se aprecia en algunos ejemplos que elige. Por nuestra parte advertimos a los lectores que Valdovinos, en el análisis de cada caso, a menudo se refiere a diversos pasajes de los filmes, lo que, para quien no han visto alguna obra y quiere hacerlo, puede ser fatal. ¡Alerta de spoiler!


CHILE EN EL CINE
LA IMAGEN DEL PAÍS
EN LAS PELÍCULAS DEL MUNDO
PRIMERA PARTE
Ascanio Cavallo – Antonio Martínez
(editores)
Uqbar

Los críticos cinematográficos Ascanio Cavallo y Antonio Martínez son los autores de este trabajo que se dedica a pesquisar las apariciones o menciones de Chile en la cinematografía mundial. Aunque saben que se trata de un esfuerzo no completamente logrado, los autores reconocen que han intentado ser todo lo acuciosos que ha resultado posible, esforzándose por no dejar cita sin registrar.

En todo caso, no se crea que se trata (solamente) de un esfuerzo llevado por la pura curiosidad y afán de generar trivia. Ya existen entretenidos libros que han emprendido esa tarea. En esta aventura los autores se han propuesto abordar la imagen país, esa suerte de marca que los asesores de marketing tratan que un determinado gobierno pueda vender al exterior para allegar inversiones, turistas y ganar reputación y prestigio internacional). Claro que el cine existe desde antes que la “imagen país” fuera un asunto del que el estado, el mercado y las agencias de publicidad tomaran conciencia, por tanto la “idea de Chile” que el séptimo arte ha ido forjando en el mundo desde el inicio del siglo XX ha sido más bien fruto del azar, algunas ideas arquetípicas y unos cuantos malos entendidos, como el libro deja muy en claro.

Este estudio, impreso en papel couché e ilustrado con afiches de algunas de las películas mencionadas y otros tantos fotogramas de secuencias aludidas, está concebido en dos partes, de las que aquí tan solo reseñamos la primera. Mientras el volumen uno aborda los atributos permanentes de la imagen de Chile: su latitud (el fin del mundo, como se alude a menudo), su clima (recurrentemente evocado como frío), sus productos (donde la minería es la más referida, seguida por la pesca y el vino) y sus paisajes (dominados por la cordillera, y en menor proporción el Cabo de Hornos, Isla de Pascua, y el desierto). El segundo volumen tratará atributos más contingentes, como la política y la cultura. Se consideran en este trabajo solo películas extranjeras, dejándose fuera, por tanto, el cine chileno y todo tipo de documentales y series o películas para televisión, sean nacionales o foráneas.

El libro hace una revisión exhaustiva, como ya se señaló, lo que puede ser a menudo agotador, sobretodo porque muchas veces las referencias a Chile son vagas o reiterativas en cuanto al atributo a referir. Pero está salpicado de humor, sobre todo ante las muchas veces erróneas alusiones al país, y especialmente cuando los autores ironizan sobre la calidad artística de algunos filmes y las virtudes de ciertos directores. Y ya que Cavallo y Martínez son ácidos para calificar a algunos realizadores, anotemos un par de errores de ellos mismos, que los cinéfilos más contemporáneos podrán advertir sin dificultad: los autores escriben que el Moai de Isla de Pascua que aparece en la serie Una noche en el Museo solo habla a partir de la segunda entrega de la saga, cuando la verdad es que lo hace desde la primera (pág. 222). Mientras tanto, en la página 284 anotan que la película Un día muy especial (donde la bandera chilena se cuela en un fotograma) es protagonizada por George Clooney y Melanie Griffith. Craso error: la pareja del peor Batman de la historia es la mejor Gatúbela que el cine conoce, Michelle Pfeiffer. Es el peligro de escribir para lectores que también han visto películas.


EL NOVÍSIMO CINE CHILENO
Ascanio Cavallo – Gonzalo Maza
(editores)
Uqbar

Nuevamente con Ascanio Cavallo, pero esta vez como editor, y compartiendo rol con Gonzalo Meza, este trabajo se preocupa de algunos de los referentes más recientes del cine chileno, calificado aquí como “novísimo”, y que tiene como fecha general de partida el año 2005, en que se verifican la mayoría de los estrenos de esta novel generación.

Son 21 artículos críticos, a cargo de 21 autores diferentes, que abordan en total a 23 realizadores (pues hay dos duplas de cineastas en la selección).

Los textos ahondan en las temáticas que los distintos directores suelen abordar, el tratamiento con que visten y narran sus historias, y la evolución que evidencian entre un proyecto y otro. Los críticos acusan también los yerros y aciertos de las diferentes propuestas y anticipan algunos desafíos a abordar por los directores, para que sus filmografías alcancen la madurez que se anhela.

El libro se editó en 2010, por lo que desde entonces muchos de los autores han estrenado nuevas realizaciones, obviamente no consideradas en el presente trabajo. Por lo tanto, lo que vemos aquí es a Sebastián Lelio antes de Gloria, Alicia Scherson antes de El futuro, Pablo Larraín antes de No y El Club, Alejandro Fernández antes de Matar a un hombre, entre otros casos. Ésto no deja de ser interesante si el lector quiere contrastar su personal opinión actual con el autor de alguno de los artículos, con la ventaja de quien ha apreciado una filmografía actualizada y por tanto ha sido testigo de una evolución que el crítico entonces solo podía intuir o especular.

El novísimo cine chileno se sigue escribiendo (¡y filmando!), mientras tanto este libro ya es un viaje a un fértil pasado. Algo así como el almanaque de deportes de Volver al Futuro, pero al revés. ¿No se entiende? Pues bien, son citas de cinéfilos… y lectores.

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