martes, 6 de febrero de 2018

Literatura erótica: pasión de leer




Este 8 de febrero se estrena en las salas de cine el film “Cincuenta sombras de liberadas”, última entrega de la saga basada en la trilogía de literatura erótica de E. L. James, que se transformó en superventas mundial. Excusa perfecta para revisar algunas piezas de este género, tan antiguo como la literatura misma, que reúne clásicos como “El Amante de Lady Chatterley”, “Lolita”, “El amante”, “La pasión turca”, entre otros. Sin embargo, serán textos de más o menos reciente éxito y diverso estilo, los que veremos en esta nota.


Por Jorge Díaz Arroyo


CINCUENTA SOMBRAS DE GREY
E. L. James
Grijalbo


Una fama algo injusta precede a esta obra de E. L. James. Como suele ocurrir con un libro superventas (más aún si la autora es una desconocida), se sospecha de la calidad literaria de la pieza. Si la temática es erótica y el grueso de las lectoras son mujeres, entonces la desconfianza se dispara. Y es probable que esta no sea una obra maestra, pero tampoco se trata de un texto sin ningún mérito. No se explica de otro modo su éxito mundial, ni que a propósito de él se halla levantado toda una moda por escribir, publicar y leer sagas de similar temática (con distinta suerte. Por ejemplo, la trilogía de Raine Miller, El affaire Blackstone es un completo bodrio, aunque gozó de buenas ventas).

Lo cierto es que la historia de Anastasia, una desaliñada e inexperta estudiante de último año de literatura, y el millonario y enigmático Cristian Grey, cautivó a millones de lectoras y lectores alrededor del globo. En el primero de los tres volúmenes de la serie (le siguen Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas), Anastasia conoce a Cristian cuando reemplaza a su amiga agripada, en la entrevista que ésta debe hacerle para la revista de la facultad. La torpeza de Anastasia cautiva a Grey y éste provoca en ella una intensa atracción. Se seguirán viendo hasta que la pasión se desate. Entonces el millonario deberá develarle a la protagonista sus gustos y condiciones: contrato de confidencialidad y una relación puramente carnal y bajo códigos sadomasoquistas.

La muchacha, que es virgen, se ve tan atraída como atribulada por la inesperada oferta. Comienza una negociación en que ambos irán transando sus condiciones iniciales. Mientras tanto, algo más que la simple atracción comienza a fluir, los sentimientos se enredan y los secretos del Sr. Grey comienzan a develarse.

Aunque el inicio es algo forzado, con arquetipos manidos -como la absoluta inocencia e inexperiencia de Anastasia y el poderoso atractivo de Grey- con el avance de las páginas los personajes van ganando espesor, la trama interés y los conflictos le pelean espacio a las secuencias de sexo. Porque este es un punto relevante en la novela. Las secuencias de sexo, según cierta crítica, en esta obra poseen una descripción demasiado detallada o carente de recurso literario. Lo cierto es que, mucho de ese recurso, visto en obras clásicas del género erótico, nació originalmente como eufemismo ante las censuras de épocas remotas.

En síntesis, Cincuenta sombras… es una novela de amor, de amor erótico, si se quiere; o, mejor dicho, una novela de amor donde el sexo no se omite.


JOVEN Y ALOCADA
Camila Gutiérrez
Plaza y Janés


No nos encontramos, en esta ocasión, ante una novela, sino un relato autobiográfico, escrito por la periodista Camila Gutiérrez, quien narra el trayecto en que descubre, explora y asume su bisexualidad, y su identidad, mientras es parte de una familia conservadora, de clase alta (algo venida a menos) y evangélica.

Si la historia le parece familiar, es porque la autora primero abordó esta situación en un fotolog titulado “Joven y alocada”, el que llamó la atención de la directora Marialy Rivas, quien lo llevó al cine, con el mismo título y guion de la propia Gutiérrez.

Pero no se confunda. Cada producto es distinto. El fotolog es el relato en “tiempo real”, y ya no existe. La película expresa los conflictos y el tono del fotolog: sexi, provocador, conflictuado, lleno de tensiones y culpa por la presión familiar y religiosa, pero siempre lúdico y buscando conciliar la identidad interna con la externa (aunque sea un esfuerzo condenado al fracaso); pero posee varias licencias creativas y personajes que no existen en la realidad (el canal de televisión evangélico y sus personajes, la tía enferma y bondadosa, entre otros). El libro, en cambio, es el recuento más o menos desde el presente, de todo este periplo, sin aditivos ni exageraciones, según cuenta la autora.

Leerlo denota un tono algo más doloroso que el que trasmite la película. No obstante, Camila mantiene la prosa chispeante y llena de neologismos y giros propios de una “evangelais” creativa. Acá se aprecian todos los dolores de crecer y asumirse en un contexto familiar y social no dispuesto a aceptarla tal cual es. La rigidez, arbitrariedades y manipulación que observa en la iglesia que lidera su tío no se critica desde la asepsia de una intelectual, sino desde la experiencia de quien ha padecido esas prácticas. Lo mismo vivió su hermana mayor, en quien Camila encuentra una confidente y apoyo.

Con todo, el humor está presente a lo largo del relato, así como la pulsión por explorar la sexualidad con curiosidad y relativa avidez. Un dato. La película fue recomendada por la Fundación Futuro, de la familia Piñera, como uno de los títulos del cine chileno deseables de ver y discutir en liceos nacionales. ¿Y si se hiciera lo mismo con el libro?


COLECCIÓN MILO MANARA
(Varios títulos)
Milo Manara
Editorial Norma

Milo Manara es un historietista, célebre por su uso de la “línea clara”, aquella técnica del cómic que se caracteriza por el empleo de trazos limpios, sin achurados en los dibujos. Pero es aún más famoso por ser uno de los exponentes más destacados del cómic erótico a nivel mundial.

Manara, que ha trabajado junto al chileno Alejandro Jodorowsky en la novela gráfica Los Borgia, suele ser guionista y dibujante de sus obras, en las que ha demostrado un estilo propio, aclamado por la crítica y acogido por los lectores.

Editorial Norma lanzó hace algunos años una serie de sus más célebres creaciones, titulada Colección Manara, en que, con interior blanco y negro e impresión en papel couché, allegó a los lectores a un precio razonable verdaderas joyas del género.

El registro de Manara es amplio. Entre los títulos de la colección podemos encontrar relatos sórdidos, como Cita fatal, en que la esposa de un ambicioso político que busca escalar en su carrera debe someterse a abusos para pagar las “deudas” de su pareja. Está también el tono lúdico y de comedia, con historias como El perfume del invisible 2, en que una hermosa joven intenta un golpe de suerte utilizando un curioso ungüento, que le da invisibilidad. Eso sí, para usarlo debe estar desnuda, pues el producto no funciona sobre la ropa. Pero hay más. En un tono más intelectual –o metafísico, si se quiere– se encuentra Las aventuras de Giuseppe Bergman, suerte de “héroe” recurrente del italiano, que se interna por mundos oníricos, siempre en compañía de una hermosa mujer, experimentando sugerentes vivencias.

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