martes, 3 de julio de 2018

VIDA PROBABLE



Omar Lara
Ediciones CESOC

Muchos circunscriben también la poesía de Omar Lara (o parte de ella) a la corriente lárica, que, en todo caso, no opera como movimiento, sino como motivo y estética, la cual se expresa con la impronta particular de cada autor.

Lara, de hecho, creó Ediciones LAR (Literatura Americana Reunida), acaso un guiño a la poesía lárica, tal como antes homenajeara al poeta Cesar Vallejo al fundar la revista Trilce (nombre de la principal obra del peruano). Tanto la editorial como la publicación se mantienen hoy en vigencia, lo que convierte a Lara no solo en un reconocido y galardonado poeta y traductor, sino también a un promotor relevante de la creación y reflexión lírica en Iberoamérica. No por nada ha sonado en varias ocasiones para el Premio Nacional de Literatura.

Vida probable es una antología personal en cuatro momentos: 1967, 1974, 1976 y 1991. Fue publicada en 1999, cuestión relevante pues el autor ha seguido creando, por lo que esta selección resulta hoy incompleta. Pero quizás lo importante de este trabajo es que representa diferentes momentos en la vida del poeta, que se reflejan en su producción. Así en 1967 nos encontramos al poeta en su juventud. En 1974 saliendo de la prisión política e iniciando un exilio doloroso. En 1976 la lejanía, represión y el fracaso de un proyecto social y político siguen doliendo. Mientras, en 1991, ya de regreso en Chile, el escepticismo y relativo desarraigo territorial (Chile no es el país que el poeta dejó, ni el poeta el mismo que se fue en 1974) y ético (las ideas, valores y banderas tampoco son las mismas), se dejan ver.

Con todo, en la poesía de Lara hay una calidez y humanidad honda, que proporcionan un barniz de ternura a la melancolía que en forma más o menos homogénea la atraviesa.

En los días de su vida
hubo acontecimientos tristes
y amables.
El cielo cambió de color muchas veces
y la lluvia del sur
–rencorosa–
lavó cada invierno
la tierra que lamió su infancia.
(“Los días del poeta”. Fragmento)

Incluso asoma el humor, no sin cierta acidez, como en este pasaje de “Poderío”:

encontramos una aguja en un pajar
y la perdemos
                                    oh dios.

Los dominios perdidos


Jorge Teillier
Fondo de Cultura Económica

La obra de Jorge Teillier (1932 - 1996) se inscribe en la poesía lárica, aquella que alude al lugar, la aldea, la frontera, el mito. Teillier, nacido en Lautaro y profesor de historia por la Universidad de Chile, es precisamente quien primero conceptuó esta corriente, en la que antes incursionaron los poetas Efraín Barquero y Rolando Cárdenas.

Fue en 1965, en un artículo publicado en los Anales de la Universidad de Chile titulado “Los poetas de los lares”, en que Teillier señaló que los cultores de esta tendencia “vuelven a integrarse al paisaje, a hacer la descripción del ambiente que los rodea”, advirtiendo que no se trata simplemente de una postal naturalista, sino “que es necesario acudir a un ‘realismo secreto’”. “Los antepasados y los parientes aparecen en esta poesía –agrega el poeta– naturalmente no en su condición de mero parentesco, sino elevados a la categoría de figuras míticas, transfigurados en ángeles guardianes”.

Los dominios perdidos es una de las antologías más completas de Jorge Teillier. Estuvo a cargo del poeta Eduardo Llanos, quien también escribe un prólogo. El libro cubre la obra publicada del vate, partiendo por Para ángeles y gorriones (1956), hasta El molino y la higuera (1993), más una selección de poemas inéditos y bibliografía.

Allí se aprecia al poeta de la lluvia, de los trenes, del lenguaje llano.

Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
(“Cuando todos se vayan”. Fragmento)

En Teillier se aprecia una falta de pretensión, entendida como fidelidad a sí mismo, renuente al empleo de palabras o figuras rimbombantes, pero vacías.

Lo que escribo no es para ti, ni para mí, ni
para los iniciados. Es para la niña que nadie
saca a bailar, es para los hermanos que
afrontan la borrachera y a quienes desdeñan
los que se creen santos, profetas o poderosos.
(“Botella al mar”. Fragmento).

LIBROS DE GRÁFICA, GRAFITI y ARTE PÚBLICO



Generalmente se ha considerado que la creatividad y las artes se expresan en lugares cerrados, como salones, galerías y museos. En los espacios públicos prima, en cambio, la funcionalidad. Pero lo cierto es que la creatividad desordena lo uniforme, el arte se toma los espacios y le da color y sentido a las áreas urbanas abiertas.
Los siguientes libros dan cuenta de estas manifestaciones y nos estimularán a aguzar la mirada.
  
Por Jorge Díaz Arroyo
Foto superior de Jorge Díaz: Mural en el Liceo Marta Brunet de Chillán, realizado por THORN.


MICROS. EL FINAL DEL RECORRIDO
Manuel Córdova y otros
Junta Editorial de las Comunas Unidas


Hubo un tiempo posterior a la existencia en la capital (y como paradigma, en el resto de Chile) de las clásicas micros multicolores, y anterior al Transantiago. Fue la época de las llamadas “micros amarillas”, que pretendieron ordenar no solo los recorridos, sino también el aspecto de la locomoción pública, buscando ofrecer una imagen más uniformada que trasmitiera orden, modernidad y eficiencia. Ya no sería el color lo que distinguiría un servicio de otro, sino un número, en el marco de un protocolo gráfico preestablecido. Su vigencia se extendió desde 1991 (en los albores de la recuperación democrática) hasta inicios de 2007.

Pero muy pronto la uniformidad fue rota por la creatividad y personalidad de propietarios y conductores. Un “santito” para proteger el viaje, una “calcomanía” para amenizar la vista, un aviso impreso o pintado para informar a los usuarios, un “enchulamiento” en el tablero y palanca… Todo aquello terminó en microbuses que, cuan embarcaciones, fueron bautizados con pintorescos nombres escritos en sus carrocerías con audaz tipografía.

Y esto último, la tipografía vernácula chilena, existente no solo en letreros de micro, sino también en almacenes de barrio y ferias libres (como la chillaneja), es una de las piezas más llamativas de la iconografía micrera. Escuelas de diseño de universidades nacionales la estudian y no pocos artistas se inspiran en ella para sus creaciones. Hay verdaderos maestros del cartel popular, que con pinceles y recursos como “brillos” y “sombras”, le dan una personalidad propia a estos letreros que se han ganado un lugar en el imaginario chileno.

De todo esto se ocupa el libro Micros. El final del recorrido, a cargo de un equipo liderado por el diseñador Manuel Córdova Manzor, con apoyo del Fondo del Libro 2005. Es fundamentalmente un libro de fotografías que recorre toda la iconografía micrera “amarilla”, pero que se inicia con tres breves textos que contextualizan lo tratado. Un viaje que vale la pena recorrer.


EL ARTE CALLEJERO EN CHILE
Rod Palmer
Ocho Libros


Un dolor de cabeza de propietarios y personas amantes de la ciudad (su belleza, armonía, ornato) son los molestos tag, esos rayados furtivos hechos con spray en paredes, bases de monumentos y otros espacios públicos, que representan las firmas de sus autores.

Lo anterior le ha dado cierta mala fama a los grafiteros, que es injusta. El mundo del grafiti es más amplio y rico que los tag, y cada vez gana mayores espacios (concretos y simbólicos) en la sociedad.

Verdaderos artistas han realizado piezas notables en diferentes lugares de nuestro país. Esto es abordado por el libro Arte callejero en Chile, del historiador del arte británico Rod Palmer.

El trabajo se estructura con una Introducción, que da cuenta que la historia del grafiti (que bebe del muralismo y el hip hop) y su expresión en América Latina y Chile. Le sigue una selección de fotografías con trabajos de los exponentes más destacados a nivel nacional (también acompañada de un breve texto que aborda sus técnicas, estilos y motivos). En la misma lógica le sigue un capítulo de los principales barrios y ciudades en que el grafiti ha logrado una importante presencia. Se concluye con los manifiestos de algunos creadores y un apéndice bibliográfico.

En una cuidada edición, este trabajo pone en valor el arte callejero como una contribución a la comunidad, tanto en su aporte estético como temático, el que, por cierto, es diverso. Desde los murales políticos de la Brigada Ramona Parra o los lienzos de la Brigada Chacón, hasta la contracultura, los motivos ecológicos, sociales, indígenas, o de la cultura pop. Con spray, brocha o esténcil el grafiti puede derrotar los prejuicios y pasar de dolor de cabeza a expresión artística apreciada por la sociedad y deseada en muros a veces demasiado grises y “mudos”.


AMÉRICA ES LA CASA
Fidel Torres, Rodrigo Vera y Luis Arias
Autoedición


Chillán es ciudad de arquitectura moderna… y de murales. Los hay en Chillán Viejo, lítico, sobre la figura de Bernardo O´Higgins; en la Estación de Ferrocarriles, aludiendo a la greda y las expresiones tradicionales de Ñuble; en el hito indiscutido que constituye la Catedral, y hasta el Gran Hotel de las Termas, el diario La Discusión y la Asociación Chilena de Seguridad tienen el suyo. Ni hablar de los legendarios trabajos de Siqueiros y Guerrero en la Escuela México.

Todo este acervo lo ha recogido Fidel Torres, Rodrigo Vera, Luis Arias y Patricio Contreras en un libro de gran formato que, además de mostrar en sendas fotografías las obras más emblemáticas, proporcionan valiosa información para contextualizarlas y conocer a sus autores.

Pero no solo se da cuenta de las obras hoy presentes en la ciudad, sino también de piezas que lamentablemente han desaparecido. El caso más importante (y dramático) es el de “Principio y fin”, mural de Julio Escámez, que existió en el edificio municipal de la ciudad, y que fue inaugurado por el presidente Salvador Allende en 1972. La pieza, de indiscutible valor plástico y gran tamaño, fue destruida por la dictadura por motivos ideológicos, privando a la ciudad, el país y el mundo de una pieza que sin lugar a dudas pude convertirse en ícono y referente. La notable investigación de los autores permitió un rescate fotográfico que nos permite hoy disfrutar, aunque sea de un modo indirecto y parcial, de esta obra.

Sin duda, América es la casa. Arte mural y espacio público en Chillán es, al mismo tiempo, catálogo e invitación para disfrutar en vivo y en directo de la tradición muralista presente en nuestra zona.

Este libro puede ser solicitado en préstamo en las bibliotecas públicas locales, pero existe también la opción de adquirirlo. Lo vale.